SURESTE.
El SEPI. 30 años de Ministerio Hispano
Dedicado a todos los voluntarios y amigos
que han posible el milagro cotidiano del SEPI
durante treinta años.
José P. Burgués Sch.P.
Miami, 2007-08
Índice
página
Introducción 3
1.
Los hispanos en USA y la Iglesia Católica
Historia
antigua 5
Historia
reciente 7
Presente.
Conciencia Hispana 8
2.
El P. Mario Vizcaíno
El hombre 11
Su
pensamiento 12
3.
Los Encuentros Nacionales de Pastoral Hispana
El I
Encuentro 17
El II
encuentro 17
El III
Encuentro 19
El IV
encuentro 20
4.
La Oficina Regional del Sureste
Nacimiento 21
Primeros
pasos 24
Crecimiento 25
Servicios
prestados 26
Pastoral
juvenil. La Pascua 29
Pastoral
campesina 33
Recursos
financieros 34
Algunos
temas claves en los informes
·
Cambios en el Censo de los Estados Unidos 35
·
Avance de las sectas entre los hispanos 37
·
Emigrantes cubanos 38
Celebraciones 39
El cambio de
la Región en estos años. Realizaciones 40
5.
El SEPI
Los cursos
de Maestría 44
Las Escuelas
de Ministerios 46
Sureste 48
La librería
del SEPI 48
La
Biblioteca Padre Pastor 49
El Centro de
Espiritualidad 49
Atención a
diócesis y parroquias 50
Los
Escolapios y el SEPI 50
La Misión de
Macuspana 55
Formación on line 60
Proyección
Nacional del SEPI 60
Apéndices
·
Guía Campesina 61
·
Sureste 62
·
31 Principios de Pastoral 63
Introducción
Hay mucha gente en
Estados Unidos y en la Orden de las Escuelas Pías que han oído hablar del SEPI,
la obra del P. Mario Vizcaíno. Sin embargo puede que a muchos les ocurra lo que
a mí: que tenemos una idea muy limitada de lo que ha hecho y hace este
Instituto. Por eso cuando yo fui destinado a esta obra y comunidad por el P.
General Jesús Lecea a principios del 2007, para colaborar con el P. Mario, lo
primero que hice fue tratar de enterarme de la historia y el significado de
esta obra. Después de dedicar un cierto número de horas a leer en archivos y
documentos, y a escuchar las historias de la gente activa durante muchos años
en el SEPI, algo he aprendido. Y lo que he aprendido quisiera compartirlo con
los lectores, si tienen la paciencia y el tiempo para leer lo que he escrito.
De entrada diré que
al ir leyendo me he dado cuenta de lo poco que sabía acerca de la historia de
los católicos en los Estados Unidos, y de los hispanos (españoles, cubanos,
mexicanos...) en la historia del país y de su evangelización. Algo conocemos la
gente normal acerca de los esfuerzos y los éxitos de los misioneros que
evangelizaron desde el Río Grande hasta el extremo sur del continente, pero
menos conocida es la historia de los esfuerzos y fracasos de los que intentaron
lo mismo más al norte. Algo conocen los lectores ordinarios de prensa y
televidentes acerca de los problemas legales actuales de muchos indocumentados
(llamarlos “ilegales” es falta de justicia, o al menos de caridad) en este gran
país, pero hay que vivir aquí para entender las dificultades de los
católicos hispanos para hacerse aceptar
con su lengua y cultura en el seno de la misma Madre Iglesia.
A medida que uno va
entrando en la historia, comprende que la Florida, y Miami en particular, tienen
un significado muy especial como puente histórico entre el pasado y el futuro
de la evangelización de este país, y de puente geográfico (así lo denominaba el
anterior Arzobispo de Miami, Edward McCarthy) entre los Estados Unidos y el
Mundo Hispano. Y entonces resulta evidente que el SEPI ha jugado un papel clave
en la historia de la integración de los hispanos en la Iglesia norteamericana
durante los últimos 30 años. No sólo a nivel local o regional, sino a nivel
nacional. Muchas cosas han ocurrido durante estos años, como aprenderá quien
lea las páginas que siguen, y muchas va
a seguir ocurriendo durante los años que vienen. Porque si hace 40 años los
hispanos llegaban aquí a miles como por la puerta trasera, pidiendo permiso
para asimilarse a una sociedad y a una Iglesia que los miraban con cierta
compasión en el mejor de los casos y con desprecio en el peor, ahora llegan a
millones, pidiendo justicia y el lugar que corresponde a una minoría que es la
más importante en el país, y que sigue creciendo mucho más aprisa que el resto
de la población. Una minoría que, en parte, estaba ya aquí, como los indios
nativos, antes de que desembarcara el primer barco inglés en la costa oriental
de los Estados Unidos.
Afortunadamente la
Iglesia Católica se dio cuenta de la
importancia que tenía la atención a la población hispana, y a partir de los
años 70 del siglo XX impulsó un tipo de pastoral promoviendo la integración
(que no la asimilación, el “melting pot”) de los hispanos en su seno. Y encomendó a instituciones
especiales, como el SEPI, la organización de un sistema que facilitara ese
proceso, y que se dedicara sobre todo a la formación de líderes para las
comunidades hispanas.
No pretendemos hacer
un balance, sino simplemente contar una historia. Pero sí podemos decir que en
treinta años de continuidad en un mismo esfuerzo, bajo la guía del mismo líder,
el SEPI ha hecho un gran trabajo. Y añadimos: y mucho es lo que le queda por
hacer. Porque esta es una Iglesia todavía joven, en un país que aún se está haciendo.
Todo el equipo del SEPI está dispuesto a dar lo mejor de sí mismo al servicio
del Evangelio en este punto del “Mediterráneo Hispano” en que Dios nos ha
colocado.
1. Los hispanos en USA y la Iglesia Católica
Historia antigua
No pretendo escribir
una historia ni de los hispanos ni de la Iglesia Católica en USA; quien esté
interesado en estos temas tiene una amplia bibliografía a su disposición[1].
Pero sí será bueno ofrecer un breve sumario que nos permita entender la
situación de la Iglesia Católica en Estado Unidos, y de los hispanos en ella en
el tiempo en que surgen la Oficina Regional del Sureste y el SEPI.
El Catolicismo llegó
al territorio de lo que hoy son los Estados Unidos, y concretamente a Florida
en primer lugar, con los conquistadores españoles, que exploraron el sureste
del país a principios del siglo XVI. Ponce de León fue quien descubrió y
bautizo la Florida en 1513. La llamó La Gran Pascua Florida, por el día
en que puso el pie en ella por primera vez. En 1521 recibió el gobierno de la
tierra que había descubierto, pero murió en un enfrentamiento con los indios al
poco de desembarcar. Lucas Vázquez de Ayllón llegó en 1526 con intención de
colonizar el territorio, pero la misión acabó en un fracaso. Fundó un
asentamiento mucho más al norte que llamó San Miguel de Gualdape[2],
en el actual estado de Georgia. La fundación sólo duró unos meses, y tras la
muerte de Ayllón los sobrevivientes se retiraron a la isla Española (Santo
Domingo), de donde habían salido. Lo
mismo ocurrió con la expedición de Pánfilo de Narváez en 1527. Hernando de Soto
recorre la región desde 1538 hasta 1541, en que muere junto al Mississipi. Un
dominico, fray Luis Cáncer de Barbastro, intenta evangelizar la Florida en 1549
con ayuda de un reducido número de acompañantes, pero fue martirizado cerca de
Tampa, nada más poner el pie en tierra, y los supervivientes regresaron a
Veracruz. Tristán de Luna intenta colonizar Florida en 1559, pero un huracán
destruye la flota frente a Pensacola, y los supervivientes se dividen en dos
facciones enfrentadas. En 1560 deciden regresar a Veracruz. Seis intentos, seis
fracasos. A la vista de ello, Felipe II decidió que no valía la pena volver a
intentarlo. Parece que la colonización
de esta parte septentrional de América era mucho más complicada que la
de otras tierras más al sur.
En 1562 llegan a
Florida 150 hugonotes franceses, que se establecen en Fort Caroline, en el
actual Jacksonville. El rey Felipe II
cambia entonces de opinión: se toma en serio la colonización de la
Florida, y decide echar a los franceses, que amenazaban el tráfico de los
barcos españoles que, siguiendo la corriente del Golfo, pasaban entre Cuba y
Florida. Para ello envía bien equipado a Pedro Menéndez de Avilés, quien
estableció el primer asentamiento permanente en San Agustín, en 1565. Eliminó a
los franceses de Fort Royale y Fort Caroline. Y la tarea de la colonización se
consolida. En 1567 llegan misioneros jesuitas que empiezan a trabajar en
Florida, Georgia, Carolina del Sur y Virginia. En 1572 llegan los franciscanos,
que hasta 1675 establecen 34 misiones desde San Agustín hasta Tallahasse. Es la
época dorada de las misiones en Florida, porque a finales de siglo los ingleses
dirigidos por James Moore de Carolina instigaron a los indios para atacar las
misiones, que fueron decayendo. En 1706-07, con ocasión de la Guerra de
Sucesión española, los ingleses y los indios acabaron de destruir todas las
misiones, excepto San Agustín y Pensacola. Pero las miserias no acabaron ahí,
sino que en 1763, como consecuencia de una nueva guerra perdida con Inglaterra,
Carlos III cedió Florida a los ingleses a cambio de La Habana, que había sido
conquistada por ellos en 1762. Los pocos españoles que quedaban en San Agustín
se fueron a Cuba, incluyendo el escaso clero. En toda la Florida no quedaron
sino 8 católicos.
Curiosamente las
cosas cambiaron a mejor cuando un escocés, Andrew Turnbull, decidió colonizar
una plantación en el este de la península con población europea. Y llevó
consigo más de un millar de menorquinos (Menorca era posesión inglesa desde el
tiempo de la Guerra de Sucesión), y llevó dos sacerdotes católicos irlandeses para
servir a los colonos. Los menorquinos siguieron en Florida, y ya el culto
católico no desapareció de la zona, pues cuando la colonia fue cedida a los
Estados Unidos en 1821 las nuevas autoridades garantizaron la libertad de
culto.
Otros misioneros
españoles evangelizaron más tarde el sur de los Estados Unidos (Texas, Nuevo
México) y el suroeste (Arizona, California), mientras los franceses colonizaban
y evangelizaban algunos territorios al norte, para desplazarse más tarde hacia
el sur, hacia la Luisiana.
El origen del catolicismo “oficial” o predominante en los
Estados Unidos está asociado a los católicos ingleses que emigraron a las
colonias en los siglos XVII y XVIII, concretamente a los territorios de
Maryland y Pennsylvania[3].
Sobrevivieron como minoría, acosados en ocasiones por la mayoría protestante.
En el siglo XIX llegaron oleadas de emigrantes europeos, muchos católicos, de
Irlanda y Alemania principalmente, que cambiaron el perfil de la Iglesia
Católica, y la hicieron más relevante numéricamente. La jerarquía católica se
fue constituyendo a partir de la primera diócesis, Baltimore, en Maryland, de
la que fue nombrado obispo John Carroll en 1790, en el momento en que los
Estados Unidos se independizan de Inglaterra. En este año 2008 celebramos el
bicentenario de otras cuatro diócesis que fueron erigidas a continuación:
Boston, Nueva York, Filadelfia y Bardstown (en Kentucky, actualmente
Louisville).
Historia reciente
Cuando el país se
extiende hacia el sur y el oeste, se va extendiendo la Iglesia con las oleadas
de colonizadores, principalmente europeos, que llegan a los nuevos territorios.
Los católicos hispanos que vivían en aquellos territorios son incorporados a la
nueva estructura eclesial. Como detalle indicativo, la primera diócesis
establecida en California fue la de San Francisco, en 1853. Por entonces ya las
misiones fundadas por Fray Junípero Serra en el Estado tenían más de 70 años de
vida. La primera diócesis en los estados de Nuevo México y Arizona fue la de
Santa Fe, en 1850, que contaba casi 200 años de presencia católica hispana. La
primera establecida en Texas fue la de Galveston, en 1847, tras siglo y medio
de presencia misionera en el Estado.
A principios del
siglo XX llegaron nuevas oleadas de emigrantes del sur y el este de Europa,
muchos de ellos también católicos. A partir de mediados del siglo XX la
emigración europea prácticamente desaparece, pues Europa necesita recuperarse
de la sangría de la II Guerra Mundial, y además la natalidad disminuye
drásticamente, lo que unido al desarrollo hace de Europa un país receptor de
inmigrantes, invirtiendo la tradicional corriente migratoria. La mayoría de los
emigrantes llegan a Estados Unidos desde Latinoamérica y del sureste de Asia. Y
también muchos de ellos son católicos.
La II Guerra Mundial
tuvo otro importante efecto en Estados Unidos. Muchos chicanos (descendientes
de mexicanos, nacidos en USA, especialmente en los estados del sur y del
suroeste) lucharon en todos los frentes, derramaron su sangre por el país,
ganaron muchas medallas. Los que regresaron aprovecharon las becas para
estudiar en la Universidad que el Gobierno ofreció a todos los veteranos, y
mejoraron su preparación intelectual y su nivel social. La gente miró con otros
ojos a los hispanos, y ellos se miraron a sí mismos de un modo nuevo, sin
complejos.
Cada nueva oleada de
católicos que llega tiene que hacerse un hueco en la estructura de Iglesia que
encuentra al llegar, y esto normalmente ocasiona fricciones. No solamente por
las diferencias culturales, sino también por las sociales: los católicos que
llegaron antes ya han ascendido en la escala social, mientras que los últimos
que llegan empiezan en general por lo más bajo.
La emigración
hispana es la numéricamente más importante en las últimas décadas. En 1947 se
estimaba que había 3 millones de hispanos en USA, la mayor parte en medios
rurales del sur. En 1962, se calculaban 8 millones, y ya se habían extendido
por todo el país, habitando la mayor parte de ellos en medio urbano. En 1975
eran 14.4 millones. En 1990, 22.4 millones. En 2000, 25.3, y en 2005, 42
millones. En 2008 se estima que hay más de 48 millones. Los hispanos eran ya en
2005 la principal minoría en el país, representando el 14.4% de la población
total. Son a la vez la minoría que más rápidamente crece. Mientras la población
“blanca” creció en el país un 4% entre 2000 y 2005, la población hispana creció
el 20% en el mismo periodo de tiempo. La edad media de la población “blanca”
está cerca de los 40 años, mientras la de los hispanos es 27 años. Se calcula
que para el año 2050 los hispanos representarán el 25% del total de la
población en USA.
En la Iglesia
Católica su importancia relativa también crece rápidamente. En 2005, los 29.6
millones de hispanos católicos representan el 37% de los fieles, y se calcula
que para 2050 serán más del 80%. Crisis políticas y económicas empujan a
millones de habitantes de México y otros países, especialmente del entorno del
mar Caribe, hacia los Estados Unidos[4].
El país mantiene una actitud ambigua ante el fenómeno de la emigración. Por un
lado pone todo tipo de trabas y barreras a los emigrantes; por otro lado los
necesita para mantener y hacer crecer la economía. Lo mismo ocurre en el seno
de la Iglesia Católica. Por un lado los obispos se alegran de que el número de
católicos aumente, de que llegue savia nueva; por otro lado no ponen todos los
medios deseables para acoger en igualdad de condiciones a los hispanos que van
llegando.
Presente. Conciencia
hispana
Pero algunos pasos
se van dando en la dirección correcta, desde luego. En la segunda mitad del
siglo XX se empiezan a crear organizaciones hispanas dentro de la Iglesia. En 1945
el arzobispo de San Antonio, Texas, Robert Lucey organizó en su diócesis una
oficina para los hispanos. En 1959 el obispo Coleman Carroll de Miami creó el
Centro de Pastoral Hispana, para acoger a los cubanos que huían de su país. Él
mismo creó en 1962 un Instituto para la Acción Social, con intención de formar
equipos misioneros para América Latina y también para ayudar a los campesinos
emigrantes en los Estados Unidos. En 1968 la oficina para los hispanos de San
Antonio pasó al edificio de la Conferencia Episcopal en Washington, para servir
a toda la nación. Tenía una orientación asistencial, por lo que era como una
división dentro del Departamento de Acción Social. Un laico hispano, Pablo
Sedillo, fue puesto al frente de la oficina en 1971. El se propone tres
objetivos: pasar de una finalidad asistencial a otra pastoral, más amplia;
aumentar su equipo y medios (al principio estaba solo), y coordinar con otras
organizaciones hispanas para asociarlas a la tarea común. Todo el pueblo
hispano de los Estados Unidos debía aumentar su participación en la vida de la
Iglesia.
En 1975 la división
para los hispanos se convirtió en “Secretariado Nacional par la Pastoral
Hispana”, dentro de la Conferencia Episcopal, con Pablo Sedillo al frente (por
cierto, este secretariado ha sido suprimido o reasimilado dentro del
“Secretariado para la Diversidad” en 2007, debido a un reajuste organizativo
dirigido a suprimir puestos de trabajo y gastos en la Conferencia). En 1972
tuvo lugar el Primer Encuentro de Pastoral Hispana. Curiosamente, como
consecuencia de un encuentro nacional de catequistas que tuvo lugar en Miami en
1971[5].
Mariano Garriga es el primer Obispo hispano, nombrado auxiliar en 1936 y
titular en 1949 para Corpus Christi, Texas. Falleció en 1965. Le sigue Patricio
Flores, nacido en Texas, nombrado obispo auxiliar de San Antonio en 1970 y
arzobispo de la misma sede en 1979. Roberto Sánchez fue nombrado arzobispo de
Santa Fe en 1974, siendo el primer arzobispo hispano. En la actualidad el
número de obispos hispanos en activo es de 25. Un porcentaje muy bajo si lo
comparamos con el de católicos hispanos. Aunque muy alto, por desgracia, si lo
comparamos con el de sacerdotes hispanos.
En los años 70 los
hispanos católicos toman conciencia de su papel profético en la Iglesia de USA,
no se conforman ya con un simple papel pasivo, de asistidos. Y además optan
claramente por la integración dentro de la
Iglesia y de la nación, rechazando tanto el aislamiento como la asimilación. Es decir,
reafirman el valor de su propia identidad, que debe manifestarse a través de la
propia cultura. Exigen su propio espacio también en la Iglesia, con derecho a
mantener sus propios valores. Esa será la manera propia de enriquecer la
Iglesia y el país, y a través de ellos, el mundo.
En 1969 se funda la
asociación PADRES, formada por sacerdotes hispanos que trabajan con hispanos.
La primera reunión tiene lugar en San Antonio, Texas, en octubre de ese año.
Asisten a ella 50 sacerdotes mexicano-americanos. Su finalidad es “transmitir
el grito de nuestro pueblo” a la jerarquía de la Iglesia Católica en Estados
Unidos. Por entonces no había ningún obispo hispano en USA. Poco después se
funda Hermanas, cuyos miembros son religiosas de las mismas características. Su
primera reunión tuvo lugar en Houston, en abril de 1971. Acudieron 50
religiosas hispanas, pertenecientes a veinte congregaciones. Su objetivo era
conseguir que los hispanos recibieran mejor atención en USA, desarrollando el
liderazgo de su pueblo.
En 1971 se crea en
San Antonio el Centro Cultural México-Americano. El sacerdote Virgilio Elizondo
es su fundador. Se propone desarrollar programas culturales, centrados
especialmente en el estudio de la herencia hispana.
En este contexto se
empieza a preparar el II Encuentro Nacional de pastoral Hispana, que tendrá
lugar en Washington en agosto de 1977, y que está estrechamente ligado al
nacimiento del SEPI. Como lo está la persona del P. Mario Vizcaíno, de quien
nos vamos a ocupar antes de seguir adelante con nuestra historia.
2. El Padre Mario Vizcaíno
El hombre
El P. Mario nació en
la Habana, Cuba, el 20 de agosto de 1934. Fue alumno de los Padres Escolapios,
y decidió hacerse uno de ellos. Recibió su formación religiosa en seminarios
escolapios en España y en Italia. En la Universidad Gregoriana de Roma obtuvo
su Licencia en Teología en 1961, y su Diploma en Teología Espiritual en 1963.
En el teologado escolapio Calasanctianum, de Roma, fue profesor de teología de
1961 a 1963. Por entonces Fidel Castro se había alzado con el poder en Cuba, y
los colegios escolapios habían sido incautados y los religiosos dispersados,
por lo que el P. Mario no pudo regresar a su país. Fue enviado por el Superior
General P. Tomek a los Estados Unidos. De 1964 a 1966 fue profesor en el
colegio Cardenal Gibbons de Fort Lauderdale, Florida, confiado a los escolapios. Fue entonces
enviado como formador al juniorato escolapio de Washington, cargo que ejerció
hasta 1973. Mientras estuvo allí, participó en cursos en la Universidad
Católica de Washington, donde obtuvo una Maestría en Catequesis en 1972. De
1968 a 1974 fue profesor de religión en el prestigioso Notre Dame College de
Baltimore. De 1974 a 1977 fue profesor en el departamento de Filosofía y
Religión de la Universidad Internacional de Florida, en Miami, mientras era
coadjutor en una parroquia y más tarde profesor y director espiritual del
seminario menor de la diócesis. Iba preparando al mismo tiempo su Doctorado en
Filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma, pero no pudo concluirlo, a
causa de las nuevas tareas que le fueron encomendadas en la Oficina Regional.
Por entonces ya
había mostrado su creatividad apostólica creando las comunidades Ágape
en Arlington (Virginia) y Concord en Falls Church (Virginia), de las que
fue director, respectivamente, de 1971 a 1974 y de 1968 a 1978. Fundó también
el proyecto de la Misión de Macuspana (Tabasco, México) en 1971, que sigue
dirigiendo hasta hoy y del que trataremos más adelante. También mostró su
inquietud cívica en otras organizaciones que él mismo fundó o dirigió, como el Cuban
National Planning Council (1972-1989), el National Congress of Hispanic
American Citizens (1975-76) y Youth Co-op, Inc. (1975-78). Es el
Consiliario y animador de la Unión de Exalumnos Escolapios Cubanos, que tiene
ramas en Miami, en NuevaYork y en Puerto Rico.
En 1976 era ya bien
conocido de Pablo Sedillo, el Director del Secretariado Hispano de la
Conferencia Episcopal, quien decidió invitarle a asumir responsabilidades
regionales en el ministerio hispano. En 1977, en efecto, fue nombrado
Coordinador Regional del Sureste para el II Encuentro del Ministerio Hispano,
como veremos en el siguiente capítulo. Al año siguiente los obispos lo
nombraron Director de la Oficina Regional para el Apostolado Hispano del
Sureste. Y desde entonces su vida ha estado centrada en este ministerio.
Desde que fue
nombrado para ese cargo, ha asumido también cargos a escala nacional: miembro
del Comité que preparó el II Encuentro de Pastoral Hispana en 1977, Presidente
del Comité que preparó el Plan Nacional para el Ministerio Hispano en 1987,
miembro de diferentes comités nacionales de pastoral hispana, presidente de la
Federación de Institutos Pastorales desde 1993 hasta 2007, Vicepresidente del
Consejo Nacional de Ministerio Hispano y de “La Red” para pastoral juvenil
hispana... En 1995 la Conferencia Episcopal le otorgó el Premio “Arzobispo
Flores”, por su servicio en el ministerio hispano. En noviembre de 2000, a
petición de la Archidiócesis de Miami, la Sente Sede le concedió la Cruz
Pontificia Pro Ecclesia et Pontifice, en agradecimiento por su
testimonio de fe y sus servicios en Miami. En 2006 la Red ha creado el “Premio
Mario Vizcaíno”, para distinguir a quienes se han destacado en la pastoral
juvenil hispana. Y, cómo no, le han dado a él el primer trofeo... Después de
todos estos años el P. Mario es, sin duda, uno de los grandes expertos de
pastoral Hispana en Estados Unidos. El centro CARA de la Universidad Georgetown
de Washington le acaba de conceder la Medalla Cardenal Cushing 2008 para el Desarrollo
de la Investigación Eclesial.
En el año 2007 fue
elegido Provincial de la Provincia USA de los escolapios. Con ello se reconoce
el mérito de su trabajo de toda una vida, y sus cualidades humanas,
intelectuales y religiosas, y al mismo
tiempo se confirma el carácter escolapio del ministerio a los hispanos,
reconocido ya por dos Superiores Generales en los últimos años. En el mismo año
fue elegido miembro del Consejo Presbiteral de la diócesis de Miami,
representando a los religiosos.
Su pensamiento
Mario Vizcaíno es un
hombre de ideas y de acción, no un hombre de tratados. Al igual que el fundador
de los Escolapios, san José de Calasanz, en un momento de su vida, en plena
madurez, tuvo conocimiento de cuál era su misión, y a ella dedicó todas sus
energías. La misión de Mario Vizcaíno ha sido el Ministerio Hispano en Estados
Unidos. Cuando asumió la dirección de la Oficina del Sureste en 1977, vio la
enorme tarea pendiente, y a ella se dedicó de lleno. En primer lugar había que
crear una organización, a todos los niveles: local (y ayudó a crear cientos de
comunidades hispanas en toda la región), diocesano (y ha ayudado a muchas
diócesis a poner en pie su plan pastoral de ministerio hispano), regional (y ha
organizado muchas reuniones regionales y subregionales) y nacional. Una vez
creada la organización mínima, había que pasar a la tarea más importante,
interminable: la formación de líderes, y a través de ellos de todo el pueblo
hispano. Con una atención especial a la juventud, y como prueba ahí están los
27 libros para la celebración de la Pascua Juvenil, con todas las reuniones y
celebraciones que los han hecho posibles.
Después de todos
estos años el P. Mario es, sin duda, uno de los grandes expertos de pastoral hispana
en Estados Unidos. Podría escribir un espléndido tratado sobre el tema (es su
tarea pendiente, que esperamos será capaz de completar un día), porque tiene
las ideas muy claras al respecto, y ha sido en buena parte protagonista de todo
el movimiento que ha hecho posible que
la pastoral hispana en USA sea lo que hoy es. Pero no es el tipo de persona
sistemática que se dedica a escribir. Hace y luego habla. Ha dado muchas veces
el curso Principios de Pastoral Hispana, así como el de Pastoral
Hispana para Asesores Adultos, ha dirigido muchos talleres sobre Pastoral,
ha dado infinidad de conferencias sobre el tema en todos los ámbitos a los que
ha sido invitado... pero ha escrito muy poco, de manera sistemática. Algo
podemos leer en breves artículos en Sureste, y también en Piarist Fathers
Latin Mission, aunque aquí más que
ideas encontramos noticias.
Si queremos ver algo
más consistente, tenemos que ir a los materiales publicados con el título Documentaciones
Sureste, que han ido apareciendo desde 1980. Son cuadernos bilingües, en los
que se tratan temas concretos en relación con la pastoral hispana. Los primeros
no aparecen firmados, y tienen estructura más de lección que de tratado, pero
muy bien pudieran servir como base para ese tratado pendiente. Estos son los
títulos de los documentos:
1.
Cultura y Evangelización. Tras definir lo que se entiende por cultura, se analiza su relación
con la fe, y con la evangelización, en la situación particular de los
emigrantes en este país.
2.
Liturgia y ministerio de la música. Se estudia brevemente este tema que tiene importancia en la
religiosidad popular hispana.
3.
Doctrina Social de la Iglesia. Más impersonal, presenta simplemente un compendio de la enseñanza
oficial.
4.
Religiosidad popular y sincretismo
religioso: santería y espiritismo. Este
tema de fenomenología religiosa tiene gran importancia entre los emigrantes de
origen caribeño.
5.
Las advocaciones marianas en la
religiosidad popular latinoamericana. Es una compilación
de todas las advocaciones marianas nacionales de los países hispanoamericanos.
Que luego ha tenido su aplicación práctica en la construcción de la Arcada de
las Vírgenes, un espacio notable del conjunto del SEPI en el que se presentan
reproducciones en cerámica de todas estas advocaciones.
6.
Inculturación y Nueva Evangelización. Reflexiones sobre un tema al que dio gran importancia el papa Juan
Pablo II.
7.
De la Identidad al Diálogo
Intercultural. Memoria histórica y la presente
realidad del Ministerio Hispano. En este número y en el anterior se cita
expresamente la autoría del P. Mario. Este documento contiene su intervención
en el Simposio del Comité de obispos para asuntos Hispánicos que tuvo lugar en
Colorado Springs, en febrero de 2001.
En este último
documento, que puede ser una compilación
de sus ideas e inquietudes más queridas, aparece una expresión cargada de
significado que él ha introducido en la pastoral hispana: memoria histórica. ¿Qué es la memoria histórica? “Es el contenido, los valores, los
principios y los criterios que están debajo de los hechos históricos”. Los
rasgos de esta memoria histórica aparecen en el tiempo: pasado, presente y
futuro.
a.
PASADO: ¿De dónde venimos?
·
Venimos de una experiencia de Iglesia
católica mayoritaria en nuestros países de origen
·
Venimos de una experiencia de fe
inculturada
·
Venimos de una conciencia de Pueblo de
Dios, que marcha a través de la historia llevando un mensaje: Jesucristo ayer,
hoy y siempre
·
Venimos de un modelo de Iglesia que es
comunitario, evangelizador, misionero y participativo
·
Venimos de una conciencia de ser
presencia y voz profética
·
Venimos de procesos conscientes,
llenos de contenidos teológicos pastorales
b.
PRESENTE: ¿Dónde estamos en este
momento?
·
Universalmente, estamos al comienzo de
un nuevo milenio, con grandes transformaciones y un gran progreso en cuestión
de comunicaciones
·
Estamos al final de un pontificado
·
Estamos en Estados Unidos, después del
Encuentro 2000. Y este encuentro fue una celebración de la riqueza de la
diversidad. El multiculturalismo aparece hoy como un signo de los tiempos.
c.
FUTURO: ¿Hacia dónde vamos?
·
Tenemos que crear un modelo de Iglesia
que sea encarnada en la realidad del pueblo hispano y abierta a la diversidad
de culturas, promotora y ejemplo de justicia. Que desarrolle liderazgo por
medio de una educación integral, y que sea fermento del Reino de Dios en la
sociedad
·
Ya estamos intentándolo, pero esto
puede llevarnos tranquilamente 4 generaciones, de 50 a 100 años
·
Los retos más urgentes para la
comunidad hispana en USA son:
o
Mantener los valores evangélicos
presentes en su cultura
o
Tener la formación necesaria para
ejercer el liderazgo
o
Desarrollar la conciencia de
corresponsabilidad económica
o
Producir suficientes vocaciones
laicales, sacerdotales y religiosas para el acompañamiento pastoral de la
comunidad
o
Estar abierta a un multiculturalismo
realista y fraternal.
Otro concepto clave
que Mario Vizcaíno ha cultivado en su enseñanza es el de Voz Profética. Uno de los pocos escritos suyos es el titulado Pueblo Hispano, Voz
Profética. Esta fechado en el año 2002, con ocasión de una charla que tuvo
que dar. Por su importancia y rareza lo reproducimos.
“’En este momento de gracia reconocemos que la
comunidad hispana que vive entre nosotros es una bendición de Dios’ dijeron los
obispos católicos en 1983. Y agregaron,
‘La presencia hispana en Estados Unidos es
una presencia profética que ha de ser alentada y es necesaria’ (La Presencia
Hispana, Esperanza y Compromiso, No. 1 y 16.)
Desde entonces nosotros los hispanos hemos estado reflexionando sobre el
significado de estas palabras de nuestros pastores.
“¿Qué es un profeta, nos preguntamos? Un profeta pudiera describirse así: es
alguien que escucha la Palabra de
Dios; es alguien que anuncia esa
Palabra; un profeta es alguien que denuncia
lo que está en contra de la Palabra de Dios y es alguien que convoca al pueblo a vivir de acuerdo
con ella.
“¿Cumple el pueblo hispano en los Estados Unidos con estas características antes descritas del profeta? Creemos que sí.
“El pueblo hispano no solamente ha escuchado la Palabra de Dios, sino
que la ha encarnado en su propia cultura.
El Evangelio ha sido inculturado en la cultura hispana de tal manera que
los valores evangélicos forman el marco de referencia fundamental de la gran
mayoría de nuestros pueblos. La
referencia a Papá-Dios; las referencias al cielo; la hospitalidad generosa; las
respuestas a las preguntas de dónde venimos, hacia dónde vamos; quién es Dios;
quién es nuestro prójimo, etc., forman parte de nuestra visión de la vida.
“Los Obispos Católicos en su carta pastoral
atestiguan en su carta pastoral la forma en que los hispanos anuncian la Palabra de Dios a través de
su propia vida.
“Los hispanos ejemplifican y fomentan valores
esenciales para el servicio de la Iglesia y la sociedad. Entre estos valores se hallan los siguientes:
a) Un profundo respeto por la
dignidad de cada persona, que refleja el ejemplo de Cristo en el Evangelio.
b) Un profundo y respetuoso amor
por la vida familiar en la que toda la “familia extensa” halla sus raíces, su
identidad y su fortaleza.
c) Un maravilloso sentido de
comunidad que celebra la vida mediante la “fiesta”.
d) Un afectuoso agradecimiento por
la vida, don de Dios, y un concepto del tiempo que les permite disfrutar de ese
don.
e) Una auténtica y firme devoción a
Maria, Madre de Dios (The Hispanic Presence Challenge and Commitment (pg. 42)
“A estas características yo añadiría un gran
sentido de hospitalidad, donde siempre se encuentra un lugar extra en la mesa
(donde comen dos comen tres) o en cualquier rincón o cama en la casa para pasar
la noche.
“Los hispanos con su propia presencia en los
Estados Unidos denuncian todas las
grandes injusticias y opresiones existentes en nuestro mundo actual, ya sean de
derechas o de izquierdas. Los hispanos
vienen a Estados Unidos huyendo de persecuciones políticas, religiosas, de
guerras fraticidas, o de violencias cruentas o de situaciones de injusticias
denigrantes. Vienen buscando trabajo y
mejores oportunidades para sus familias, oportunidades no existentes en sus
propios países. Nadie sale de su propia
Patria simplemente por deseos de aventura.
Hay demasiados sufrimientos y pérdidas en estas inmigraciones. La presencia de los hispanos en Estados
Unidos es una denuncia de todas las
injusticias presentes un nuestro mundo.
“Los hispanos a través de su proceso pastoral
en esta nación convocan a vivir un
modelo de Iglesia comunitario, evangelizador, misionero, ministerial y festivo,
expresión de su fe en la resurrección.
Encarnado en la cultura hispana y abierto a todas las demás culturas. Este modelo de Iglesia fue articulado durante
el II Encuentro Nacional Hispano de Pastoral en 1978.
“Los hispanos, pobres en su mayoría, convocan
a la Iglesia Católica a ser una Iglesia pobre con los pequeños (nepiri) de
Yahvé y a acompañarlos en su proceso de integración en la Iglesia y la
sociedad.
“Los hispanos, siendo un pueblo joven (25.9
años de edad media) miran al futuro con optimismo, conscientes que su presencia
profética es una riqueza para nuestra Iglesia y sociedad.
“Mientras otras Iglesias locales a través del
mundo languidecen con una población envejecida, la Iglesia Católica de los
Estados Unidos vibra con la energía y la riqueza de la fe de un pueblo hispano
joven que es una bendición de Dios en medio de nosotros.”
Bien, este es el hombre. Para conocer más
sobre su obra, tendrán que seguir leyendo los capítulos que siguen.
Naturalmente, la obra de la oficina y Regional son la tarea de un equipo, pero
un equipo que ha estado animado desde el principio por este hombre, Mario
Vizcaíno.
3. Los Encuentros Nacionales de Pastoral Hispana
El I Encuentro
El Primer Encuentro
Hispano de Pastoral tuvo lugar los días
19-22 de junio de 1972. Fue una clara ocasión de toma de conciencia de los
hispanos en la Iglesia. Participaron un obispo hispano y 250 delegados. Al
final se recogieron 78 sugerencias, para ser estudiadas por la Conferencia
Episcopal. Tres puntos aparecen como principales:
·
Las personas de habla hispana deben
tener mayor participación en el liderato y la toma de decisiones en todos los
niveles de la Iglesia estadounidense.
·
Deben establecerse centros pastorales
regionales, coordinados nacionalmente, con le propósito de investigar,
reflexionar y desarrollar programas para la formación cristiana de líderes en
todos los niveles de la Iglesia estadounidense.
·
Nosotros, los católicos estadounidenses
de origen hispano, convencidos de la unidad en la iglesia estadounidense y de
los valores de nuestra propia herencia, sentimos el impulso del Espíritu que
nos mueve a compartir la responsabilidad en el desarrollo del Reino de Dios
entre nuestro pueblo y toda la gente de nuestra patria.
En realidad este
encuentro fue un trabajo de un grupo reducido de personas, que sirvió sobre
todo para hacer tomar conciencia de la presencia hispana en la iglesia Católica
de los Estados Unidos, y para establecer un principio de organización. Pero la
labor de proceso con intervención de muchos miles de personas,
trabajando a diferentes niveles, no comenzó hasta el II Encuentro.
El II Encuentro
El Presidente de la
Conferencia Episcopal, Arz. Joseph Bernardin decide convocar otro encuentro
para seguir tratando el tema, y el 25 de febrero de 1977 lo convoca
oficialmente para que se celebre en Tolentine, Chicago, del 18 al 21 de agosto
de ese año.
En realidad el tema
lo venía ya trabajando Pablo Sedillo.
La convocatoria
sucede a un encuentro en Olimpia Fields, cerca de Chicago, del 21 al 24 de
febrero. A él acuden, representando a la diócesis de Miami, el P. Felipe
Estévez[6]
y el P. Mario Vizcaíno. El P. Felipe le indica que Msgr. Agustín Román,
encargado de la pastoral hispana en la diócesis[7],
ha sugerido su nombre para que se encargue de la organización de la región
sureste. Pablo Sedillo, que ya conoce a Mario, está de acuerdo. Mario comprende
que esto significa un cambio de orientación en su vida, pero con el permiso de
sus Superiores está dispuesto a aceptar. De vuelta a Miami, dialoga con Msgr.
Román sobre el asunto. Acepta, pero pide local y presupuesto.
El 9 de marzo Pablo
Sedillo viaja a Miami, y con el Arz. Edward McCarthy y Msgr. Román se ponen de
acuerdo para el nombramiento del P. Mario como coordinador para el II Encuentro
en la Región, y continuar luego la tarea de establecer una oficina regional. El
arzobispo McCarthy escribe a los obispos de Raleigh (NC) y Nueva Orleáns (LA),
responsables respectivamente de las regiones eclesiásticas IV y V que componían
entonces la Región Sureste dentro de la organización del Ministerio Hispano,
para proponerles al P. Mario como organizador del II Encuentro a nivel
regional. Estos obispos lo nombraron coordinador regional el 26 de abril de
1977. El 10 de marzo vuela con Pablo Sedillo a San Antonio, Texas, donde tiene
lugar otro encuentro de directores regionales para la preparación del encuentro
de agosto.
Una vez vuelto de
San Antonio, Mario empieza a trabajar como responsable de la oficina del
sureste. Contacta las 20 diócesis que forman entonces las regiones IV y V. De
ellas en 13 hay actividades especiales para los hispanos; en 7, no. Convoca el primer encuentro regional para
directores de pastoral hispana en la región, para el día 24 de marzo en la
Ermita de la Caridad, Miami. Acuden 29 representantes, provenientes de 6
diócesis: 4 de Florida más Memphis (TN) y Charleston (NC). Está también
presente Pablo Sedillo. Es una reunión de información y presentación de las
personas y proyectos.
Durante los meses
siguientes tiene numerosas reuniones para informar y preparar el II Encuentro.
Uno de ellos el 11 de mayo, con presencia de 5 diócesis (lo que aumenta a 9 el
número de las que han enviado representantes entre los dos encuentros). En esta
reunión ya se dan normas sobre cómo trabajar y prepara materiales para el
encuentro nacional. Del 29 al 31 de julio tiene lugar otro encuentro regional
en Miami, presentado el trabajo realizado en las diócesis, y que sirve como ensayo
para los delegados que acudirán al mes siguiente a Washington. Los delegados
trabajaron bien en estos días, y presentaron una serie de Conclusiones para el
encuentro nacional que resultarían luego algo así como la columna vertebral de
las conclusiones del II Encuentro.
Hay que decir que el
trabajo de preparación en el ámbito nacional fue inmenso. Más de 100.000
católicos hispanos participaron en el
proceso. Mario formó parte del Comité Coordinador del Encuentro Nacional, y
estuvo a cargo del comité de prensa. Al encuentro acudieron unos 50 delegados
del Sureste, incluyendo entre otros obispos y directores diocesanos de pastoral
hispana. Los resultados del mismo fueron también notables. Los participantes
tuvieron la impresión de que se encontraban ante un nuevo amanecer de los
hispanos en USA. Apareció una nueva conciencia sobre la necesidad de organizar
a los católicos hispanos, creando las estructuras necesarias en cada diócesis,
y bajando a escala parroquial allá donde la abundante presencia hispana lo
hiciera necesario. Además se vio la necesidad de trabajar específicamente con
los jóvenes, que componían una parte muy importante de la población hispana.
El slogan del
Encuentro fue “Pueblo de Dios en Marcha”. Participaron un total de 1200
delegados de todo el país, entre ellos 8 obispos hispanos, 50 obispos
americanos y 100 sacerdotes. Al final se llegaron a una serie de Conclusiones,
agrupadas en los siguientes apartados:
·
La evangelización
·
Ministerios para la evangelización
·
La evangelización y los derechos
humanos
·
La evangelización y la educación
integral
·
La evangelización y nuestra
responsabilidad política
·
La evangelización y la unidad en el
pluralismo
En todos ellos, y
como ejes transversales, aparecen los temas de las pequeñas comunidades
eclesiales (había reparos para usar el término “comunidades eclesiales de
base”), la cultura hispana, la juventud, participación de los laicos, formación
de líderes.
Un efecto colateral
de este II Encuentro fue la información distribuida en hojas y folletos por líderes
cubanos (Mario Vizcaíno estaba detrás) para presentar la razón de ser y la
naturaleza de la emigración cubana. No eran unos “pobres desgraciados” que
huían de Fidel Castro a recibir la misericordia del vecino yanqui. Mostraron a
los norteamericanos con cifras el desarrollo económico de las zonas en las que
ellos se encontraban. Y ayudaron a redescubrir la empresa civilizadora de
España en Florida y la influencia de los cubanos en este Estado, desde los
primeros tiempos de la exploración. Quedó claro que no sólo los anglosajones
aportaron luz y civilización a la nación[8].
Al final de la
reunión, los obispos hispanos (dos titulares y 6 auxiliares) escribieron un
mensaje, encabezado “SOMOS HISPANOS” y fechado el 22 de agosto, en el que
prometían escribir una carta pastoral que trataría articuladamente sobre
diferentes aspectos de la vida cristiana de los hispanos: historia y cultura,
religión y fe, preocupaciones sociales, economía, política, educación,
emigración, vida familiar. En realidad la carta no llegó hasta 1981, con el
título Los Obispos hablan con la Virgen. En ella ciertamente tratan
sobre esos temas. A la sazón eran ya 14 los obispos hispanos.
En 1983 toda la
Conferencia Episcopal escribe otra carta pastoral, titulada La Presencia
Hispana: Esperanza y Compromiso. En ella, tras hacer una breve presentación
de la situación del ministerio hispano en USA, se presentan una serie de
implicaciones pastorales urgentes, con varias posibilidades creativas. Y
también una declaración de compromiso, entre otras cosas a reconocer la
realidad hispana y a responder a sus necesidades.
El III Encuentro
En agosto de 1985
tiene lugar en Washington el III Encuentro Nacional Hispano de Pastoral. Su
tema era “Pueblo Hispano, Voz Profética”. Los documentos de trabajo para la
preparación del III Encuentro se recogen en el documento Voces Proféticas (1986).
Este documento comienza también presentando el contexto histórico del
Ministerio Hispano, para ofrecer luego unas líneas proféticas pastorales, y una
serie de compromisos en cada uno de los siguientes campos: evangelización,
educación integral, justicia social, jóvenes y formación de líderes.
Uno de los objetivos
del III Encuentro era la elaboración de un Plan Pastoral Nacional para el
Ministerio Hispano, que fue aprobado en 1987 y publicado en enero de 1988.
Fue redactado a partir de las conclusiones del III Encuentro. Se trata de un
documento muy elaborado, que parte del marco situacional de la comunidad
hispana, y de un marco doctrinal, para presentar un objetivo general:
Vivir y promover a través de una pastoral de conjunto un modelo de
Iglesia que sea comunitaria, evangelizadora y misionera, encarnada en la
realidad del pueblo hispano y abierta a la diversidad de culturas, promotora y
ejemplo de justicia que desarrolle liderazgo por medio de la educación integral
que sea fermento del Reino de Dios en la sociedad.
Este objetivo
general tiene cuatro dimensiones específicas:
·
Pastoral de conjunto: de la
fragmentación a la coordinación
·
Evangelización: de ser lugar a ser
hogar
·
Opción misionera: de los asientos a
los caminos
·
Formación: de buenas intenciones a
preparación
El IV Encuentro
El año 2000 tuvo
lugar el IV Encuentro, enraizado en el Plan Pastoral, con el tema “Muchos
rostros en la Casa de Dios: una visión para el Tercer Milenio”. Tuvo lugar del
6 al 9 de julio en Los Ángeles, y participaron más de 5.000 personas. Fue
seguido por una Declaración del Episcopado, titulada Acogiendo al forastero
entre nosotros. Unidad en la diversidad (2001). El último documento importante
publicado por la Conferencia Episcopal USA, en unidad con la de México, es la
carta pastoral Juntos en el Camino de la Esperanza. Ya no somos extranjeros (Washington,
2004).
4. La Oficina Regional del Sureste
Nacimiento
El origen de la
oficina Regional de Sureste está estrechamente asociado al II Encuentro
Nacional de pastoral Hispana. Como hemos visto en el apartado anterior, el P.
Mario Vizcaíno fue nombrado Coordinador Regional del Sureste para la
preparación del Encuentro en abril de 1977. Entre las Conclusiones del
Encuentro (en I. La Evangelización, 4. Cultura Hispana, 1) se dice:
“Afirmamos la necesidad de la creación de centros hispanos de pastoral
en aquellas regiones donde no los hay. Que todos los centros hispanos
pastorales se dediquen a la investigación de la situación hispana en sus
diócesis y la implementación de soluciones adecuadas a los problemas pastorales
de los hispanos. Que estos centros tengan recursos económicos y el apoyo de los
obispos para el desarrollo de los planes de acción pastoral, y que el personal
sea bilingüe y multicultural”.
En realidad, ya en
las conclusiones del I Encuentro se hablaba de la necesidad de crear centros
pastorales regionales, pero poco se había hecho hasta entonces. Por aquellas
fechas existían muy pocas oficinas regionales. La primera Oficina creada fue la
del Medioeste en Lanzing, Michigan, en 1967. Se creó luego la Oficina del
Suroeste en San Antonio, Texas, en 1974. En 1976, el Centro Pastoral del
Noroeste. Parecía lógico que el esfuerzo para organizar el II Encuentro debería
aprovecharse para organizar la Oficina Regional del Sureste, y el P. Mario ya
había manifestado su disponibilidad para seguir trabajando al servicio de la
región. De hecho él había seguido trabajando desde que terminó el Encuentro en
la implementación de las medidas allí señaladas. Entre otras cosas preparó, por
ejemplo, una modélica Guía Campesina, fruto del trabajo del Taller de
Campesinos de Lakes Wales, en marzo de 1978[9].
La guía apareció el 1 de mayo de 1978, la víspera de la reunión del Comité que
marca el comienzo oficial de la Oficina del Sureste.
El 9 de junio de
1977 los Arzobispos McCarthy (Miami), Hannan (New Orleans, Presidente de la
Región V) y el obispo Gossman (Raleigh, Presidente Región IV) presentaron una
petición al Comité Americano para la Misiones Católicas pidiendo fondos para la
creación de una Oficina Regional en el Sureste.
A primeros de mayo
de 1978 tuvo lugar en Chicago una reunión de la Conferencia Episcopal.
Aprovechando la ocasión, el 2 y el 3 se reunieron los obispos de las regiones
IV y V, para tratar sobre el tema de la Oficina Regional. A la reunión del 2
asistieron los arzobispos Donnellan (Atlanta) y McCarthy (Miami), los obispos
Grady (Orlando, Fl), Unterkoefler (Charleston, SC), Begley (Charlotte, NC) y
D‘Ántonio (representando al Arz. Hannan de New Orleans), y el P. Mario
Vizcaíno. El arzobispo McDonough de Louisville (Ky) se excusó, diciendo que se
adhería a las decisiones de la mayoría. El Arz. McCarthy presidía la reunión, y
presentó al P. Mario a los demás obispos. Éste conocía ya cómo funcionaban las
otras tres oficinas regionales, y pudo presentar los objetivos de la que iba a
crearse, además de la organización financiera posible. La propuesta para su
creación había sido enviada a las 22 diócesis que existían entonces en los
estados de Carolina del Norte y del Sur, Georgia, Florida, Tennessee, Alabama,
Mississippi y Louisiana (Kentucky se incorporaría años más tarde). Se calculaba
entonces que había alrededor de un millón doscientos mil hispanos en total en
la zona, lo que significaba aproximadamente del 26 al 38 % del total de
católicos, según las cifras que se consideraran.
Se constituyó un
“Comité Ad Hoc” para crear la Oficina del Sureste. Estaba formado por los
arzobispos McDonough (Louisville, Presidente de la Región eclesiástica V, a
pesar de que Kentucky no quedaba incluida en la región), Donnellan (Atlanta,
Presidente de la región IV, que más tarde se dividiría en dos, la IV y la XIV,
yendo la primera a la región Hispana del Noreste y la segunda a la del Sureste)
y McCarthy (Miami), y los obispos Dossier (Memphis, Tn), Grady (Orlando, Fl),
McLaughlin (St. Petersburg, Fl) y D’Antonio (New Orleans).
En esta primera
reunión el Arz. McCarthy explicó que el Consejo Americano de Misiones Católicas
había dado una ayuda de 35.000 $ para constituir la Oficina. Habría que pedir
nuevas ayudas para el futuro, y se podría pensar que las diócesis ofrecieran
una contribución anual.
Al día siguiente los
mismos prelados se reunieron en una comida de trabajo para estudiar los
objetivos de la Oficina. Eran los siguientes:
Objetivo esencial:
Apoyar a los obispos de la Región y a los Directores Diocesanos en su
respuesta a las necesidades pastorales de los hispanos. Para ello la Oficina
coordinará esfuerzos, programas y materiales de las diversas diócesis, de modo
que se maximicen los esfuerzos de la gente disponible que trabaja al servicio
pastoral de los hispanos.
Objetivos mayores:
1.
Reunir, revisar y distribuir
información especializada y datos sobre los hispanos
2.
Evaluar las necesidades y el impacto
de los diferentes programas apostólicos entre los hispanos
3.
Apoyar a las diferentes diócesis en el
desarrollo de una respuesta pastoral para los hispanos, especialmente en áreas
de formación de comunidades de base, religiosidad popular y planificación
pastoral, ministerio para emigrantes agrícolas, educación popular y
comunicación. Apoyar a los movimientos apostólicos diocesanos y grupos en el
desarrollo y coordinación de respuestas pastorales en el apostolado hispano de
la región sureste.
4.
Organizar talleres y cursos de
renovación espiritual y pastoral para los ministros y líderes del apostolado
hispano de la región.
5.
Animar a compartir información y
experiencias positivas entre el personal dedicado al cuidado pastoral de los
hispanos en las diversas diócesis.
6.
Servir de conexión entre la región
sureste y el Secretariado Hispano de la Conferencia Episcopal para la
implementación de las recomendaciones del Segundo Encuentro Nacional Hispano de
Pastoral
7.
Servir de conexión entre la región
sureste y las otras regiones del apostolado hispano con el propósito de ofrecer
información y cooperar en programas.
Los objetivos se
aprobaron.
Se decidió que la
Comisión (Board) de Directores de la Región estaría formado por los tres
metropolitanos de la Región o sus delegados; tres obispos de las diócesis en
las que hay presencia hispana; dos directores diocesanos; dos laicos; un
trabajador emigrante y al menos una mujer. Los Directores tendrían un mandato de
tres años, y un tercio de la comisión cambiaría cada año. La primera Comisión
de Directores estaría formada por:
Arzobispo
McCarthy Miami, Fl
Arzobispo
Donnellan Atlanta, Ga
Obispo
D’Antonio New Orleans,
La (representando al Arz. Hannan)
Obispo
Grady Orlando, Fl
Obispo
Unterkoefler Charleston,
S.C.
P. James McClean
P. Paul Hadden Raleigh, N.C.
Angel
Seaone Atlanta,
Ga
H. Ann Kendrick
Mary Mooney
Se propuso que la
sede de la Oficina Regional estuviera en Miami. La sede se estableció primero
en un local de la Escuela San Brendan, dependiente del Seminario Menor
Diocesano (donde el P. Mario había estado residiendo hasta entonces, pues era
el Director Espiritual del mismo), y luego se traslado a una casita frente a
él, en
2900 SW 87th St. Y se decidió enviar las
decisiones de la reunión a los obispos de la región para que las estudiaran y
aprobaran.
Digamos, para
completar brevemente la presentación de la Región y las preocupaciones de sus
obispos, que el Sureste era (y en buena medida aún es) una región
predominantemente baptista, con dos zonas católicas: New Orleans y Miami, esta
segunda debido principalmente a la emigración cubana. El catolicismo de
Luisiana tiene origen francés, y aún hay un bajo porcentaje de hispanos en la
región, mientras en Miami la presencia hispana
mucho más fuerte. La santería, el espiritismo y el sincretismo
religioso estaban ampliamente extendidos. Otras denominaciones cristianas
estaban invirtiendo enormes recursos para captar emigrantes hispanos, con
bastante éxito. Los hispanos tenían una fe viva, pero necesitaban formación
para el liderazgo de sus comunidades y para integrarse culturalmente en la
sociedad americana sin complejos.
Primeros pasos
La primera reunión
de la Comisión de Directores tuvo lugar en Atlanta, el 21 de octubre de 1978. A
ella acudieron todos los miembros, excepto el Obispo Unterkoefler, el P. Hadden
y Rosa Sánchez, que se excusaron. Estuvieron también presentes, además del P.
Mario (que formaría parte de la Comisión como Director de la Oficina), Alicia
Marill (secretaria de la Oficina del Sureste) y el P. Richard Kieran,
observador. Puesto que era la primera reunión, los miembros se presentaron e
informaron sobre el trabajo de sus respectivas diócesis. Decidieron que la
Comisión debería tener un Presidente (lo siguió siendo el Arzobispo McCarthy),
un Vicepresidente (eligieron al obispo McLaughlin), un Tesorero (Arz.
Donnellan) y un Secretario (P. Mario). El P. Mario presentó la historia de la
Oficina, y la situación de la Región, haciendo énfasis en el hecho de las
numerosas iglesias protestantes de la zona que estaban captando hispanos, ya
que estos no recibían adecuada atención en la Iglesia Católica. Ofreció datos y
gráficos de la población hispana, y de las necesidades especialmente entre los
jóvenes y trabajadores agrícolas.
El P. Mario hizo una
propuesta atrevida: crear un Instituto Pastoral (SEPI) que impartiera cursos
como lo hacían el Centro Cultural Mexicano-Americano de San Antonio o el
Instituto Pastoral del Noreste. La idea fue aprobada con entusiasmo, y se
decidió que el Instituto debería empezar a dar cursos en verano de 1979.
Se decidió que
habría dos reuniones anuales de la Comisión, en otoño y en primavera. Y este
ritmo de reuniones se ha mantenido hasta ahora. Como cosa curiosa, se decidió
en 2006 que en lo sucesivo una reunión sería presencial, y la otra mediante
conferencia telefónica. El 3 de marzo de 2007 tuvo lugar la primera de estas
conferencias.
Parte esencial de
toda reunión, y de la primera, fue presentar cuentas. Se informó del uso de los
35.000 $ que la Oficina había recibido para funcionar en 1978, y se presentó un
presupuesto de 49.859 $ para 1979.
En la reunión se
informó también sobre el desarrollo de la pastoral de jóvenes en la región. El
II Encuentro había decidido que se creara un Equipo de Jóvenes para presentar a
la Conferencia Episcopal las necesidades de los jóvenes hispanos. Adolfo
Castañeda de Miami y Luis Pérez de Orlando fueron elegidos representantes de la
región para el Equipo, que tuvo su primera reunión en Phoenix, Arizona, los
días 7 y 8 de enero de 1978. Allí se decidió que se tuvieran reuniones
regionales de jóvenes para preparar un Encuentro Nacional de la Juventud
Hispana. El encuentro regional tuvo lugar en Atlanta, del 22 al 24 de
septiembre de 1978.
En esta primera
reunión se informó también sobre las actividades llevadas a cabo con los
Trabajadores Agrícolas Emigrantes. Nueve trabajadores de la región habían
participado activamente en el II Encuentro. Siguieron luego varias reuniones en
Florida. La primera, los días 2 y 3 de diciembre de 1977, con la participación
de 130 trabajadores. Otra reunión tuvo lugar los días 3 y 4 de marzo de 1978,
con presencia del P. Edgar Beltrán, que había inspirado la creación de los
Encuentro Nacionales. Fue en esta reunión cuando se preparó la Guía
Campesina para presentar los documentos del II Encuentro. La edición de la Guía
fue gratis, porque tanto el trabajo de los voluntarios que la elaboraron (250
horas de trabajo) como los materiales empleados no costaron nada. Pero el coste
estimado de la misma era 3.500 $. Otra reunión para los emigrantes campesinos
estaba prevista para los días 9-12 de octubre de 1978.
Crecimiento
A partir de esta
primera reunión de la Comisión, cada año se han venido teniendo regularmente
las dos reuniones previstas al constituirse la Oficina, excepto en 1979, en que
sólo hubo una. De todas ellas tenemos la Actas, el Informe del Director y
materiales auxiliares que nos permiten seguir paso a paso la historia de la
Oficina. Sería demasiado engorroso traer a colación todos los detalles, por lo
que simplemente señalaremos algunos hechos más notables, y algunas estadísticas
globales.
El Informe del
Director trata siempre de los servicios prestados a las diversas diócesis, de
los servicios a nivel regional o nacional, y de las previsiones para el futuro
inmediato. Siempre aparece también las cuentas, tanto lo gastado como el
presupuesto para el año siguiente, y las gestiones hechas para conseguir
fondos.
El número de
diócesis que se han ido incorporando a la Oficina del Sureste ha ido creciendo
desde el momento de la fundación hasta el año 2005, en que se llega a 30, la
totalidad de las Regiones V y XIV. Este ha sido el orden de incorporación de
las mismas:
1978:
1979:
1980:
1981:
1982: Alexandria LA,
Savannah GA
1984: Lake Charles LA
1985: Houma-Thibodaux LA
1986:
1987:
1989:
En 1999 se incorpora
a la región del Sureste el Estado de Kentucky, que se encuentra en el extremo
norte de la misma, mucho más próximo a la Region del Medio Oeste, pero formando
parte, sin embargo, de la Región V, provincia eclesiástica de Louisville, con
el Estado de Tennessee. Sus diócesis se incorporan a las actividades de la
Región:
1999:
2005:
En este ultimo se
trabaja también con la diócesis de Richmond, Virginia, aunque no pertenece a la
Región.
Naturalmente, no con
todas las diócesis se hace el mismo trabajo, porque también es muy diferente la
importancia del número de católicos en ellas, y el ritmo de organización del
apostolado hispano es diferente.
Para facilitar la
organización de los servicios, se lleva a cabo una división de la Región en 5
subregiones, que coinciden con las Provincias Eclesiásticas:
·
Miami (Estado de Florida, con las
diócesis de Miami, Palm Beach, Orlando, S. Petersburg, Pensacola, S. Agustín y
Venice)
·
New Orleans (Estado de Louisiana, con
las diócesis de New Orleans, Baton Rouge, Houma-Thibodoux, Lafayette,
Alexandria, Shreveport y Lake Charles)
·
Mobile (Estado de Mississippi, con las
diócesis de Jackson y Biloxi, y Estado de Alabama, con las diócesis de Mobile y
Birmingham)
·
Louisville (Estado de Tennessee, con
las diócesis de Memphis, Nashville y Knoxville, y Estado de Kentucky, con las
diócesis de Louisville, Owensboro, Covington y Lexington)
·
Atlanta (Estado de Georgia, con las
diócesis de Atlanta y Savannah; Estado de
North Carolina, con las diócesis de Raleigh y Charlotte, y Estado de
South Carolina, con la diócesis de Charleston).
Servicios prestados
En los informes de
la comisión de la Oficina se dan cuenta siempre de los servicios prestados
durante el último semestre o año. Estos servicios se agrupan en las siguientes
categorías:
·
Asistencia pastoral a las diócesis
(charlas, reuniones de pastoral, talleres de formación, encuentros diocesanos o
interdiocesanos, celebraciones con hispanos, retiros, etc.)
·
Formación desarrollada por el SEPI,
bien en la sede de Miami (formación de Maestría, charlas, retiros, etc.), bien
en las diferentes diócesis (Escuelas de Ministerios)
·
Servicio de Biblioteca, en la sede,
donde existe un fondo de más de 6000 libros y publicaciones, con especialización
en Teología e Historia Hispana y Cubana, además de una veintena de revistas
teológicas.
·
Servicio de librería y materiales
enviados a las diócesis, de la región y de fuera
·
Pastoral juvenil, con programas como
la Pascua, la Misión de Macuspana y otros encuentros y talleres
·
Comunicación, con producción de medios
audiovisuales y programas de radio
·
Otros servicios, relacionados con
exalumnos escolapios, retiros para diversos grupos en la casa de
espiritualidad, etc.
Existe una
estadística del número de servicios prestados a cada diócesis, a lo largo de la
historia de la oficina. Ofreceremos a continuación algunos datos, que han de
considerarse como relativos, porque no siempre se contabilizan los servicios de
la misma manera, y porque no se pueden contar como servicios equivalentes el
envío de un libro por correo con la organización de un cursillo de tres días
para 50 personas.
|
Año |
Nº diócesis
servidas |
Nº servicios
prestados |
|
1978 |
9 |
19 |
|
1979 |
12 |
61 |
|
1980 |
16 |
106 |
|
1981 |
16 |
125 |
|
1982 |
17 |
172 |
|
1983 |
21 |
256 |
|
1984 |
22 |
297 |
|
1985 |
23 |
321 |
|
1986 |
24 |
309 |
|
1987 |
25 |
471 |
|
1988 |
25 |
773 |
|
1989 |
26 |
910 |
|
1990 |
26 |
845 |
|
1991 |
26 |
806 |
|
1992 |
26 |
1247 |
|
1993 |
26 |
1560 |
|
1994 |
26 |
1180 |
|
1995 |
26 |
2393 |
|
1996 |
26 |
2348 |
|
1997 |
26 |
2481 |
|
1998 |
26 |
2411 |
|
1999 |
28 |
2626 |
|
2000 |
28 |
1384 |
|
2001 |
28 |
2300 |
|
2002 |
28 |
3364 |
|
2003 |
28 |
1960 |
|
2004 |
28 |
2713 |
|
2005 |
30 |
1947 |
|
2006 |
30 |
1173
(provisional) |
Lo que sí reflejan
estos datos es que hay una progresiva expansión de los servicios de la Oficina
en los 10 primeros años, y que luego la situación se mantiene estable, con
altibajos debidos en parte, probablemente, a una manera diferente de computar
los servicios.
Para dar una idea de
la clase de servicios prestados, hemos tomado un año al azar, el 2003.
Agrupando los diversos servicios, estos son los resultados que encontramos:
|
|
|
|
TOTAL |
% |
Prescindiendo de libros, % |
||
|
Cursos, talleres, conferencias |
109 |
5.4 |
|
34.6 |
|||
|
misiones, retiros, celebraciones |
7 |
0.3 |
|
2.2 |
|||
|
encuentros dioc. Subr, regionales |
22 |
1.1 |
|
7 |
|||
|
cursos, talleres, encuent jovenes |
95 |
4.8 |
|
30.2 |
|||
|
Informacion, planif., otros |
82 |
4.1 |
|
26 |
|
||
|
libros,
materiales |
|
1645 |
83.3 |
|
|
|
|
|
|
|
|
1960 |
|
|
|
|
Si miramos a qué
diócesis se ofrece más servicio, esto es lo que encontramos en el mismo año
2003, agrupándolas en subregiones y dejando sola la diócesis de Miami:
|
|
|
TOTAL |
% |
Sin contar los libros |
Sin libros, % |
|
Miami |
|
1319 |
67.3 |
95 |
30.2 |
|
Florida exc.M |
276 |
14.1 |
69 |
21.9 |
|
|
|
|
213 |
10.9 |
72 |
22.9 |
|
|
61 |
3.1 |
40 |
12.7 |
|
|
|
|
55 |
2.8 |
19 |
6 |
|
|
|
36 |
1.8 |
20 |
6.3 |
|
|
|
1960 |
|
315 |
|
Sin que estas cifras
tengan un valor exacto, sí que dan una idea bastante aproximada de la
importancia relativa de los servicios prestados, siendo los más importantes los
formativos (de adultos y de jóvenes) y en segundo lugar los organizativos y
auxiliares. Si miramos qué diócesis son las más beneficiadas, resulta obvio que
es la de Miami la primera. Florida recibe más de la mitad de los servicios.
Sigue la subregión de Atlanta, y a distancia la de Louisiana. Pero no se trata
de simples razones geográficas. En la tabla siguiente veremos que la población
hispana es más abundante también en Florida, y concretamente en Miami:
ESTADO
|
DIÓCESIS
|
TOTAL
HABIT. (1
julio 2005) |
HISPANOS (1
jul. 2005) (dióc,
c. 2004) |
TOTAL
CATÓLICOS (2004) |
CATÓLICOS HISPANOS (75%
hisp) |
|
|
FLORIDA |
|
17.789.864 |
3467455 |
2316652 |
2600591 |
|
|
|
Miami |
|
1804114 |
856783 |
1353085 |
|
|
|
Palm Beach |
|
247956 |
259729 |
185967 |
|
|
|
Venice |
|
251420 |
217585 |
188565 |
|
|
|
Orlando |
|
534201 |
361085 |
400651 |
|
|
|
S.Petersburg |
|
328947 |
398702 |
246710 |
|
|
|
S. Agustín |
|
91041 |
160479 |
68281 |
|
|
|
|
|
47150 |
62289 |
35362 |
|
|
|
|
9.072.576 |
646568 |
222768 |
484926 |
|
|
|
|
|
478772 |
371139 |
359079 |
|
|
|
|
|
96237 |
75987 |
72178 |
|
|
|
|
8.683.242 |
553113 |
447126 |
414835 |
|
|
|
|
|
254229 |
180909 |
190672 |
|
|
|
|
|
260558 |
138583 |
195419 |
|
|
S.CAROLINA |
|
4.255.083 |
139801 |
152413 |
104851 |
|
|
|
|
4.523.628 |
128289 |
1327670 |
96217 |
|
|
|
|
|
64904 |
488004 |
48678 |
|
|
|
|
|
19217 |
219310 |
14413 |
|
|
|
Houma-T |
|
3596 |
130000 |
2697 |
|
|
|
|
|
10026 |
322349 |
7519 |
|
|
|
|
|
15003 |
39438 |
11252 |
|
|
|
|
|
5323 |
80519 |
3992 |
|
|
|
|
|
8297 |
48050 |
6223 |
|
|
|
|
2.921.088 |
50879 |
128569 |
38159 |
|
|
|
|
|
33124 |
51992 |
24843 |
|
|
|
Biloxi |
|
16257 |
72158 |
12193 |
|
|
ALABAMA |
|
4.557.808 |
104968 |
124150 |
78726 |
|
|
|
|
|
26363 |
65588 |
19772 |
|
|
|
|
|
72694 |
74777 |
54521 |
|
|
|
|
5.962.959 |
180575 |
264515 |
135431 |
|
|
|
|
|
40445 |
65779 |
30334 |
|
|
|
|
|
87032 |
71188 |
65274 |
|
|
|
|
|
41076 |
50411 |
30807 |
|
|
|
|
4.173.405 |
81783 |
451893 |
61337 |
|
|
|
|
|
25000 |
196888 |
18750 |
|
|
|
|
|
7232 |
89736 |
5424 |
|
|
|
Lexington |
|
26391 |
45815 |
19793 |
|
|
|
Owensboro |
|
15195 |
51847 |
11396 |
|
|
TOTAL |
|
|
5.353.431 |
5.399.532 |
4.015.073 |
(Hemos de señalar que el número total de católicos está bastante subestimado, ya que en las estadísticas diocesanas sólo cuentan los “inscritos-cotizantes”. El número de católicos hispanos es una estimación. El resultado es que la proporción de latinos en el total de católicos está sobrestimado. Una proporción más realista de hispanos en el total de católicos en la región sería el 50%, aumentando el total de católicos)
Podemos constatar
que aproximadamente los dos tercios de hispanos de toda la región están en el
Estado de Florida, y más de la mitad de ellos en la diócesis de Miami. Sigue la
subregión de Atlanta, y a bastante distancia, las otras tres. No tiene, pues,
nada de extraño que la Oficina haga más servicios a Miami y a su subregión.
Pastoral juvenil. La
Pascua
La atención a los
jóvenes es una prioridad del SEPI. Hay una serie de programas que están
específicamente dedicados a ellos.
1.
Curso de Pastoral Juvenil. Comenzó a celebrase en 1980. Suele ocupar una semana a finales de julio,
y se celebra en un campamento de Orlando. Hasta el año 2007, según nuestras
estadísticas, han participado en él 1161 jóvenes. El P. Iván Gallo, claretiano
de Colombia, ha sido el animador de los últimos cursos. En él se trata de
ofrecer una serie de dinámicas y reflexiones a los jóvenes para que se vayan
capacitando para el liderazgo. Vienen de varias diócesis de la región (en 2007
vinieron de 13 diócesis). A los jóvenes que ya han participado en él, se les
invita a tomar parte en el siguiente programa.
2.
Curso de Asesores adultos. El curso comenzó a celebrarse en 1987. Tiene lugar durante los
últimos días del campamento de Orlando. Desde el año 2002 se completa con una Escuela de Asesores Adultos, que tiene lugar
durante una semana de enero en el SEPI, durante tres años consecutivos. En él
se trata de ofrecer una formación psicológica, sociológica, metodológica y
teológica que les capacite para ser buenos asesores de los grupos juveniles que
normalmente acompañan. En esta escuela se han graduado hasta ahora 36 líderes,.
3.
Una actividad particularmente
significativa de la Oficina es la celebración de la Pascua
Juvenil. La actividad comenzó en el año 1980, inspirándose en
el ejemplo de la Pascua Juvenil dominicana. Desde entonces ha venido
celebrándose sin interrupción (excepto en los años 1984 y 1985) hasta el actual
año 2008. Cada año se edita el material, preparado por los mismos jóvenes, en
forma de libro. El primer folleto tenía sólo 40 páginas. A partir del número 19
(año 2000) la edición es bilingüe. El libro de 2007 tiene 476 páginas. A partir
del nº 3 aparecen los nombres de los autores de cada libro. En aquel año 1983
lo escribieron entre 54 personas, provenientes de 6 diócesis (Miami, Atlanta,
St. Petersburg, S. Agustín, Orlando, Charleston). De ellos, 8 son miembros del
equipo SEPI. El número de diócesis envueltas en la preparación y celebración ha
ido creciendo hasta llegar a las 16 del año 2007. A las 6 originales se han
unido Venice, Palm Beach, Pensacola, Savannah, Birmingham, Mobile, Charlotte,
Knoxville, Owensboro y Louisville.
En
el año 1983 ya está fijada la metodología de la Pascua Juvenil. Se describe en
el folleto de ese año (pág. 86-87), y por su interés nos parece que vale la
pena reproducirla:
“Este librito es el resultado del esfuerzo de mucha gente trabajando en
equipo. Para que tengamos una idea vamos a describir el proceso. Hacia el mes
de octubre se les pide a los jóvenes que integran el Consejo regional de
pastoral Juvenil del S.E. que busquen a jóvenes líderes de sus diócesis que
quieran formar parte del equipo que va a preparar la próxima Pascua Juvenil.
Antes de fin de año nos reunimos con esos jóvenes por lo menos dos veces. La
primera vez compartimos sobre qué es la Pascua Juvenil y qué es el Misterio
pascual. Estas reuniones suelen ser muy enriquecedoras para el equipo, tanto
por lo que se aprende como por el mismo compartir. También en esta primera
reunión escogemos entre todos el tema central y sus respectivos sub-temas. Se
discierne sobre el esquema de contenido de cada sub-tema y cada una de las
diócesis escoge un sub-tema para desarrollar Los muchachos estudian, discuten e
investigan el sub-tema. Inventan las dinámicas, las actividades y las tareas.
Para la segunda reunión cada diócesis presenta un reporte de unas diez páginas
a máquina. Estudiamos los reportes entre todos. Se hacen correcciones, se
agregan dinámicas y actividades, etc. Y el Equipo Móvil de Pastoral Juvenil del
S.E. nos llevamos todo este material para la oficina. Nuevamente comienza la
investigación y consulta. Re-estudiamos todo el material. Consultamos a
diferentes especialistas como teólogos, pastoralistas, psicólogos, así como
profesores de gramática, etc. Luego discernimos en equipo cómo darle unidad de
contenido al librito. Una persona del equipo re-escribe toda la pascua para
darle el mismo estilo a todas las semanas. Luego volvemos a revisarlo todo.
Nuevamente se añade y se quita. Finalmente se pasa todo a máquina y se lleva a
una persona para que haga la tipografía. Nosotros mismos hacemos el arte y la
diagramación. Se lleva a la imprenta en enero y nos reunimos por tercera vez en
febrero, para discutir cómo usar el material. Entonces empieza el trabajo...”
Afortunadamente
el ordenador ha simplificado algo el trabajo material de la composición del
libro... aunque no el método de su preparación. El libro debe estar distribuido
antes de empezar la Cuaresma, porque esencialmente es un material para preparar
la Pascua, a base de un sub-tema semanal para cada semana de Cuaresma, con un
total de siete semanas, incluida la Semana Santa. En los últimos años se ha
introducido una modificación. Hay una primera reunión, hacia junio, para
asesores adultos. En él se escoge el tema y los sub-temas. Luego siguen otros
talleres con los responsables de los grupos, en los que se completa la labor
indicada más arriba.
Al principio de cada libro se indica la metodología de preparación, y
también el modo de uso de los materiales. Cada semana consta de una serie de
materiales de diversos tipos:
·
Una introducción, dirigida
especialmente al equipo preparador de las sesiones
·
Dinámicas, o actividades que se llevan
a cabo en el grupo para entender mejor el mensaje
·
Diálogos, con preguntas para facilitar
la comunicación y compartir dentro del grupo
·
Palabra de Dios, citas que invitan a
la reflexión
·
La Iglesia dice, o textos de
documentos de la Iglesia sobre el tema estudiado
·
Hechos de vida, o testimonios
presentados por los mismos jóvenes
·
Reflexiones, o ideas ofrecidas a los
jóvenes para profundizar en el tema
·
Canciones
·
Actividades para ser realizadas por
los jóvenes fuera de la reunión
·
Proyectos, también para ser realizados
con un seguimiento fuera de la reunión
·
Oración, siempre en toda reunión debe
haberla
·
Evaluación, pues interesa ver lo que
opina el grupo sobre lo que se va haciendo.
A continuación copiamos los títulos de los temas que se han tratado en
las diferentes Pascuas Juveniles celebradas hasta ahora:
|
1980 |
¡Libérate!
Cristo es liberador |
|
1981 |
¡Ven, comparte! |
|
1982 |
Amor es vida |
|
1983 |
¿Y tu vida, qué?
Jesús es la respuesta |
|
1986 |
Joven hispano, voz profética |
|
1987 |
Historia Hispana: Huellas y caminos |
|
1988 |
Joven, construye el Reino |
|
1989 |
Joven nuevo: fórmate y deja brillar la luz |
|
1990 |
Joven, Comunícate y grita la verdad |
|
1991 |
Inmigrante... deja tu huella |
|
1992 |
Joven, siembra y evangeliza la cultura |
|
1993 |
Humanízate y ten vida en abundancia |
|
1994 |
Oración: instrumento para la acción |
|
1995 |
Identidad y Pertenencia. Mi tierra, mi Iglesia y
yo |
|
1996 |
Sexualidad Humana |
|
1997 |
De raíces a frutos. La Familia |
|
1998 |
Jesús amigo: te conozco y te sigo |
|
1999 |
Moral: camino a la plenitud humana |
|
2000 |
Muchos rostros en la casa de mi Padre. Una
visión católica del III Milenio |
|
2001 |
Ídolos o Modelos. ¿A quién tú sigues? |
|
2002 |
Joven Católico. Identidad y Reflejo |
|
2003 |
Juventud Hispana, Voz profética |
|
2004 |
Proyecto de vida para tu felicidad: la Vocación |
|
2005 |
La dignidad humana, don de Dios |
|
2006 |
Tejiendo el Futuro juntos: hacia el Gran
Encuentro del Hombre Nuevo |
|
2007 |
Cultura e inmigración: tocando a las puertas de
la igualdad |
|
2008 |
Retomando el control de mi vida |
El
primer folleto de la Pascua Juvenil, en 1980, se vendía (a precio de coste) por
1$. El de 2008 cuesta 11$... La edición de este año es de 1500 ejemplares.
La Oficina tiene redactados unos Principios básicos del SEPI sobre
la Pastoral Juvenil, en colaboración con varias diócesis de la región. En
ellos, antes de los apartados que tratan sobre organización y estructura,
asesores y coordinadores, y programas, se especifica el objetivo general, que
reproducimos:
1.
La pastoral juvenil se organiza para
acompañar al joven en su crecimiento como ser humano y en el desarrollo de su
compromiso cristiano.
2.
Toda la actividad de la pastoral
juvenil tendrá un aspecto de conversión (participación en el misterio pascual
de Cristo) que retará al joven a vivir la plenitud de vida que Cristo vino a
traernos.
3.
Esta conversión se hará posible a
través de un proceso que paso a paso va presentando al joven retos cada vez
mayores, que promuevan en ellos una experiencia sacramental y de oración
profunda, que los lleven a una vida eclesial y social, no sólo emocional, sino
seria y comprometida.
4. Encuentro
Regional Juvenil. El Encuentro
Regional Juvenil, es una reunión que se lleva a cabo cada dos años (desde 1986,
anterior a esa fecha se hacía anualmente), coincidiendo con el año en que no se
celebra en Encuentro Regional del Sureste. Originalmente el Encuentro era
convocado por un Consejo Regional de Pastoral Juvenil que se renovaba
anualmente. Posteriormente este Consejo Regional fue abolido.
En este Encuentro participan fundamentalmente los
asesores y coordinadores de grupos y dos o tres jóvenes por diócesis que los
asesores consideran tienen la madurez y preparación necesaria para
aprovecharlo. En el Encuentro básicamente se evalúa el trabajo de la Pastoral
Juvenil en la región en los dos años precedentes y se trazan las líneas de lo
que serán las prioridades en ese trabajo en los próximos dos años. Siempre
además se imparten algunos temas de interés para asesores y coordinadores de
Pastoral Juvenil.
Al hablar de encuentros juveniles, hemos de
mencionar la cuidada preparación y la nutrida asistencia de los jóvenes del
Sureste en el I Encuentro Nacional organizado por la Red de Pastoral Juvenil
Hispana, que tuvo lugar en Indiana en junio de 2006.
5.
En el año 2007 un grupo de jóvenes
adultos de la diócesis de Miami acudieron al SEPI pidiendo que se organizara
algún tipo de formación teológica para los miembros de los grupos juveniles hispanos de la diócesis. El
P. José P. Burgués trató de responder a sus demandas preparando un curso en
cuatro módulos, a ser desarrollado cada uno en un fin de semana (según la
fórmula de las Escuelas de Ministerios):
·
Introducción a la Teología y a la
Biblia
·
Cristología
·
Eclesiología
·
Moral.
Al
acabar el ciclo, una treintena de jóvenes se habían graduado de estas materias.
Los mismos jóvenes pidieron que se ampliara la formación, por lo que el P. José
preparó otros cuatro módulos:
·
Liderazgo
·
Espiritualidad
·
Taller bíblico
·
Historia de la Iglesia Católica en
Estados Unidos.
Finalmente,
viendo que se podría completar una oferta similar a la de las Escuelas de
Ministerios, completo la oferta con 4 módulos más:
·
Liturgia y Sacramentos
·
Mariología
·
Doctrina Social de la Iglesia
·
Fe y Cultura.
Pero
estos últimos módulos serían on line, no presenciales. Se ofreció a los alumnos
la posibilidad de obtener un Certificado en Fundamentos de Teología cuando
hubieran completado 10 de los módulos ofrecidos. La oferta fue bien acogida.
Pastoral Campesina
Del 10 al 13 de marzo de 2008 se ha celebrado
en Jacksonville, Florida, la XXVIII Reunión del Ministerio Campesino, en el
Campamento St. John. Únicamente dejó de celebrarse en el año 2007, lo cual
significa que es otra de las actividades que el SEPI comenzó desde el principio
y ha seguido manteniendo fielmente.
Se trata de un retiro-taller en el cual, con
el acompañamiento de un experto director (desde hace varios años el P. Hugo
Cavanan, carmelita que trabaja en Colombia), los líderes campesinos reciben una
formación que luego les sirve para seguir trabajando en este terreno de la
pastoral tan complicado y tan necesitado al mismo tiempo.
Recursos financieros
Desde sus orígenes
una de las preocupaciones del P. Mario ha sido la obtención de fondos para que
la Oficina Regional pueda funcionar de una manera eficiente. Puesto que se
trata de una entidad que trabaja sin afán de lucro y al servicio de la Iglesia,
la mayoría de los ingresos debían venir de donaciones. Cada año se prepara
meticulosamente un presupuesto, que se aumenta anualmente de acuerdo con el incremento
del coste de la vida. Y en todos estos años el presupuesto se ha ido
respetando, se ha podido comprar el terreno actual y edificar los edificios, y
además se ha constituido un fondo de previsión. Se puede decir que la Oficina
goza de buena salud económica, gracias a la Providencia... y a la generosidad
de mucha gente.
Ya dijimos más
arriba que el primer año la oficina funcionó con un presupuesto de 35.000$. Al
crearse el SEPI el presupuesto se multiplicó por dos, y durante algunos años se
contabilizó aparte. Desde 1989 se funciona con un presupuesto unificado para la
Oficina y el SEPI. Para hacernos idea de cómo funcionan la Oficina y el SEPI en
lo económico, vamos a ofrecer las cuentas del año 2006:
|
ingresos |
|
% |
|
|
Contribuciones Diocesanas |
302.773 |
43.6 |
|
|
Subvenciones |
|
82.500 |
11.9 |
|
Clases, conferencias |
141.464 |
20.3 |
|
|
Venta libros |
36.667 |
5.3 |
|
|
Casa retiros |
59.933 |
8.6 |
|
|
Donativos varios |
69.228 |
10 |
|
|
Otros |
|
2.100 |
0.3 |
|
TOTAL |
|
694.665 |
|
|
gastos |
|
|
% |
|
Personal |
|
369.164 |
56.1 |
|
Clases, cursos |
89.114 |
13.5 |
|
|
Correo, teléfono publicaciones |
44.882 |
6.8 |
|
|
Oficina, libros, casa retiros |
18.170 |
2.8 |
|
|
Mantenimiento, seguros |
88.391 |
13.4 |
|
|
Viajes |
|
26.358 |
4 |
|
Otros |
|
22.403 |
3.4 |
|
|
|
658.482 |
|
Se puede ver que las
contribuciones diocesanas ocupan el primer lugar en los ingresos, mientras los
gastos de personal son las salidas más importantes. Cuando por alguna
dificultad las ayudas externas no llegan según lo esperado, se producen
consecuencias negativas: el año 1984, debido a un recorte en los presupuestos,
el SEPI debió recortar también los cursos ofrecidos. Cuando en 2006, a causa de
los daños causados por el huracán Katrina en la zona de Nueva Orleans se
produjo una reducción de ingresos (las ayudas se dirigieron hacia la Luisiana),
el SEPI reaccionó de un modo diferente: con una reducción en el salario del 5%,
para todo el personal. La creatividad para conseguir fondos y utilizarlos
adecuadamente es una necesidad permanente en la Oficina, y lo seguirá siendo.
La situación que se
presentó en 1984, con una considerable reducción en la ayuda ofrecida por la
ABCM (American Board of Catholic Missions) obligó al Director de la Oficina a
escribir una carta apremiante a las autoridades eclesiales, exponiendo unos
datos que hacen pensar:
·
Cuando en febrero de 1977 comenzó a
prepararse el II Encuentro de Pastoral Hispana, sólo dos diócesis del Sureste
estaban presentes. Para marzo de 1981 eran ya 12 las diócesis del Sureste con
alguna organización de Pastoral Hispana. En marzo de 1984 eran ya 19.
·
Cuando el SEPI empezó sus actividades
en 1979, ofreció 3 cursos, en los que participaron 102 estudiantes. En 1983 se
celebraron 40 cursos en Miami y otras tres diócesis, con la participación de
1483.
·
Por lo tanto sería locura no seguir
apoyando la labor de la Oficina y el SEPI. Y más teniendo en cuenta el progreso
de otras iglesias y sectas en el Sureste entre la población hispana. Pero esos
grupos dedicaban fuertes ayudas a su labor de proselitismo: la Convención
Baptista de Texas gastó 10 millones de dólares en el tiempo transcurrido desde
que la Oficina del Sureste había empezado a funcionar. Algo así como 15 veces
el presupuesto de la Oficina y el SEPI juntos en el mismo tiempo. Sólo que la
región del Sureste es mayor que Texas... Otro dato: la diócesis episcopaliana
de San Diego, en California, con sólo 20.000 hispanos, había hecho una colecta
de 150 millones de dólares para dedicarlos al ministerio hispano.
Los responsables de
la ABCM decidieron seguir apoyando al SEPI al año siguiente, con el ligero
aumento de presupuesto anual que se ha ido manteniendo hasta la fecha.
Algunos temas claves
en los Informes
Los Informes a la
Comisión Directiva (Board) de la Oficina Regional, además de informarnos sobre
las actividades de la misma, nos dan una idea de cuáles han sido las
inquietudes de sus dirigentes durante estos años. La Oficina fue creada para
atender a unas necesidades concretas, de una población concreta en un lugar y
circunstancias concretos. Por tanto se presta una gran atención a los “signos
de los tiempos”, en el mejor estilo Vaticano II, para que el servicio sea lo
más adecuado posible. En todos los informes aparecen, al final, materiales de
apoyo (fotocopias) que nos permiten conocer cuáles eran las inquietudes del
momento en la Oficina. Hay algunos temas recurrentes, que nos permiten descubrir
cuál es la “sensibilidad” del momento. Estos serían los más importantes:
·
Cambios en el censo de los Estados Unidos
Es el tema que más
se repite en los informes, pues aparece al menos en uno de cada dos. El
incremento de la población hispana en Estados Unidos es espectacular. Vamos a
ofrecer algunos datos, en la gráfica que sigue:

Habitantes hispanos en USA (millones) por décadas
Al final del siglo
los hispanos se habían convertido ya en la minoría étnica más importante de los
Estados Unidos, superando a los afro-americanos. El aumento es espectacular,
realmente, aunque hay que señalar dos cosas:
Ø
Las previsiones se han quedado siempre
cortas. De hecho en este año 2007 la población hispana se calcula ya en más de
45 millones, muy cerca de los 47 estimados para el 2010.
Ø
Los datos del censo se quedan cortos
siempre, pues no incluyen a los millones de emigrantes indocumentados a los que
la Iglesia trata de atender también.
En estos momentos
los hispanos representan el 15-16% de la población USA; en 2050 serán
aproximadamente el 25%.
2050 40 30 20 10 90 2000 80 70 60 1950
El crecimiento de la Iglesia Católica en USA también ha
sido espectacular durante el siglo XX. Estos son algunos datos que poseemos:
En 1900, había 10.775.000 católicos
En 1950, 28.635.000
En 2000, 60.000.000
La población del
país también ha crecido, pero en un porcentaje mucho menor. Lo cual quiere
decir que el aumento de católicos se debe sobre todo al aflujo de inmigrantes.
En estos momentos se calcula que la mitad de los católicos menores de 30 años
son hispanos. Según los mismos cálculos se estima que para 2050, el 85% de los
católicos de Estados Unidos serán de origen hispano. Al considerar estas cifras
no viene a nuestra mente ninguna idea de triunfalismo, sino más bien de la gran
responsabilidad que la Iglesia tiene de prepararse para ese cambio, y en
particular de quienes trabajan en el ministerio hispano. Hoy día el porcentaje
de sacerdotes hispanos (3%) es muy inferior al de hispanos católicos (16%), con
lo cual el reto es todavía mayor.
·
Avance de las sectas entre los hispanos
El crecimiento espectacular
de los católicos en USA se debe sobre todo al aumento de inmigrantes hispanos
que llegan al país. Ahora bien, entre ellos hay tres tendencias:
Ø
Los que dejan de asistir a la iglesia,
simplemente porque se acostumbran al modo americano de vida, porque tienen
muchas ocupaciones y poco tiempo libre, o porque no saben dónde hay una iglesia
católica, o queda muy lejos, o no conocen a nadie...
Ø
Los que acuden a un templo cercano
cristiano, o a una denominación cristiana de cualquier tipo que les invita, y en
la que se sienten a gusto, porque además les hablan en español, otros hispanos
como ellos. Incluso puede aparecer una imagen de la Virgen de Guadalupe en el
templo, y decir en la puerta que se celebran “misas en español”.
Ø
Los que acuden a una iglesia católica,
en la cual puede haber o no culto en español.
El SEPI se fija
mucho en esto en sus informes, menciona datos en una veintena de ellos. Poco se
puede hacer por la gente del primer grupo, hay que trabajar lo mejor posible
por los del tercero, pero donde más se insiste en el segundo grupo. En cierto
modo la pérdida de todos esos católicos es una responsabilidad de los obispos,
que deberían hacer más para retenerlos en el seno de la Iglesia que los vio
nacer. Según materiales reproducidos en el nº 34 (1995), cada año 60.000
católicos hispanos se pasan al protestantismo. Veinte años antes había en el
país menos de 100.000 hispanos protestantes, mientras que en este momento hay
más de 5 millones. En Miami había tres o cuatro congregaciones protestantes hispanas
en 1967, y ahora hay más 300. La mayoría de ellos van a iglesias evangélicas o
pentecostales, no a las tradicionales iglesias protestantes (episcopalianas,
presbiterianas, metodistas, luteranas), donde encuentran una acogida más
cordial, una interpretación fácil de la Biblia, un culto más emotivo y cercano,
unas relaciones más fluidas.
Todas estas iglesias
o sectas están haciendo un gran esfuerzo para atraer hispanos. En primer lugar,
tratando de ponerse a su nivel, ofreciéndoles culto en español. Invitándoles
por medio de anuncios en los periódicos, en la televisión, etc. Invierten mucho
dinero en la captación de nuevos miembros, en la construcción de nuevos
templos, en todo tipo de actividades de proselitismo. Al ofrecer una abundante
información sobre ello, el SEPI quiere recordar a los obispos de las diócesis a
las que sirve que es necesario también que la Iglesia Católica se esfuerce
económicamente para atender a los hispanos que llegan al país, o de lo
contrario se arriesgan a perderlos. De hecho en un par de décadas el número de
los hispanos que se declaran católicos ha descendido desde un 71-78% a un
67-71%, según el censo. El SEPI usa esta
información, en parte, para justificar la necesidad de donaciones de entidades
católicas y de financiación diocesana que necesita absolutamente para
subsistir. Pero al mismo tiempo quiere hacer notar la importancia de un cambio
en la Iglesia Católica en sus estrategias para atender a la creciente población
hispana. Si no se acoge debidamente al emigrante hispano, se le puede perder
para la Iglesia.
·
Emigrantes cubanos
El tema es relevante
por razones circunstanciales: el P. Mario es cubano, y como él buena parte del
personal que trabaja en el SEPI. Miami es el punto de destino de la mayoría de
los emigrantes cubanos, hasta el punto de que se calcula que más de la mitad de
los habitantes en la ciudad son de origen cubano. La diócesis de Miami fue una
de las primeras en poner en marcha un dispositivo de pastoral hispana, pues ya
en el año 1959, en cuanto los primeros emigrantes cubanos de la época de Castro
empezaron a llegar, el arzobispo Coleman Carrol creó el Centro de pastoral
Hispana. En 1962 el mismo arzobispo creó el Instituto para la Acción Social,
con la intención de organizar mejor la ayuda a los inmigrantes.
Los informes se
hacen eco de las “crisis” entre Cuba y los Estados Unidos a propósito de la
situación de los emigrantes cubanos. Recordemos que la mayoría de los
emigrantes abandonaron Cuba en los primeros años de la revolución castrista
(1959-60), aunque luego han continuado abandonando el país otros cubanos en
menor número. Un episodio importante es el que se produjo en 1980, “el éxodo de
Mariel”, por el nombre del puerto desde el que Fidel Castro permitió la salida
legal de unos 150.000 cubanos en medio año. Asustado por la importancia del
número de emigrantes, el gobierno cubano volvió a cerrar las puertas, y a
partir de esas fechas la única manera de salir de Cuba ha sido arriesgando la
vida en embarcaciones de poca seguridad. La crisis de los “balseros” alcanzó su
cenit hacia 1994, con miles de emigrantes arriesgando su vida en precarias
embarcaciones para cruzar el estrecho de Florida, siempre peligroso. No pocos
de los balseros pagaron su intento con la vida, y los que llegaron a Estados Unidos
se encontraron con que no eran bienvenidos. La ley se hizo más favorable
después, de modo que cualquier emigrante cubano, balsero o no, que llega a
poner los pies en tierra USA es automáticamente considerado refugiado político,
beneficio que no gozan otros balseros, de Haití por ejemplo.
No es raro, pues,
que en varios informes se haga referencia a la situación de los refugiados
cubanos, haciéndose eco incluso del caso de Elián González, el niño que llegó
en una balsa a Estados Unidos con su madre que murió, mientras su padre se
quedaba en Cuba, y pidió que le fuera devuelto en 1999.
El P. Mario se vio
envuelto en estos incidentes, viajando a Guantánamo en 1995 para visitar a los
refugiados cubanos que los Estados Unidos iban agrupando allí antes de
acogerlos en Florida, lo mismo que hizo el arzobispo McCarthy de Miami. El
objeto de esta visita fue ir preparando
a los capellanes y líderes religiosos para integrarse en la Iglesia de Miami.
Señalemos de paso que la diócesis de Miami tiene dos obispos auxiliares
cubanos, uno retirado (Msñr.
Agustín Román) y otro activo (Msñr. Felipe Esteve).
Un tema relacionado
con el primero es el de la evolución de la pastoral hispana, especialmente en
la región sureste, pero a esta cuestión, íntimamente ligada a la actividad de
la Oficina, dedicaremos un apartado más adelante.
Celebraciones
Tres momentos más
importantes aparecen en la historia de la Oficina del Sureste:
a)
su creación
b)
los 20 años
c)
los 25 años.
No se habla mucho
del primero. Sí se hace notar en la prensa local la inauguración del SEPI en
1979, con los dos cursos celebrados en la sede de Miami: el de Principios de
Pastoral Hispana, y el de Inmersión en Lengua y Cultura Hispana. Para inaugurar
el primero invitan al P. Virgilio Elizondo, famoso teólogo hispano creador del
Centro Cultural Mexicano-Americano de San Antonio, Texas, y al obispo Román.
También acudió Pablo Sedillo, el Secretario nacional de Ministerio Hispano, del
que hemos hablado más arriba.
El viernes 5 de
marzo de 1999 se celebró en la catedral de Miami una Eucaristía de acción de
gracias por los 20 años del SEPI, presidida por el Arzobispo Favalora y
concelebrada por varios obispos más de la región, además de varios Superiores
Mayores escolapios (el P. General Joseph Maria Balcells entre ellos), y otros
sacerdotes.
Al día siguiente
tuvo lugar en la sede del SEPI otra concelebración eucarística, presidida
también por el arzobispo Favalora y concelebrada por otros obispos y
escolapios, en la que además se bendijeron algunos locales recientemente
construidos. Se tuvo a continuación la reunión del Comité Directivo (según
leemos en las actas, que aparecen en el volumen 42 de los informes, año 1999).
En esta reunión el P. General expresó formalmente el deseo de la orden de las
Escuelas Pías de seguir colaborando en el SEPI. Más adelante nos referiremos a
ello. Por la noche se tuvo una fiesta a la que acudieron muchos amigos del
SEPI, de Miami y otras diócesis de la región.
El 4 de octubre de
2003 se celebraron los 25 años del SEPI. En esta ocasión sólo hubo una
celebración, en los locales mismos del SEPI, también con la presidencia del
Arzobispo Favalora, quien procedió a bendecir nuevas instalaciones
(habitaciones de la casa de retiros, salón y cocina). Hay que señalar que el
resto de los edificios actuales (últimas habitaciones, y arcadas de las
Vírgenes) no fueron completadas hasta un par de años más tarde. Después de la
Eucaristía tuvo lugar la reunión del Comité Directivo del SEPI, al que
asistieron los Superiores Mayores Escolapios de Norteamérica. Se leyó un
comunicado del nuevamente elegido P. General Jesús Lecea, en el que reafirmaba
la voluntad de los escolapios en seguir sirviendo al ministerio hispano en los
Estados Unidos por medio del SEPI.
El cambio de la
región en estos años (realizaciones)
La región sureste de
los Estados Unidos es, religiosamente, “un mar baptista”, con algunos “islotes”
católicos en el sur de Luisiana y de Florida. Si se exceptúan estas dos zonas,
ninguna diócesis de la región reúne el 10% de la población total (la excepción
es Louisville en Kentucky, con el 18%). Los católicos de la Luisiana tienen su
origen en la evangelización francesa, y en ella los hispanos son minoría (menos
del 10% en la diócesis de New Orleans, por ejemplo). Los católicos del sur de
Florida, ya dijimos que son cubanos en su mayoría, presentes sobre todo en
Miami después de 1959. pero poco a poco han ido llegando emigrantes hispanos a
toda la región, que contaba al comienzo de la historia de la Oficina Regional
alrededor de 1 millón de hispanos y en estos momentos cuenta unos 5 millones.
El boletín Sureste nº 51 (nov. 2003) sumariza algunos de los cambios que
se han operado en los primeros 25 años de vida del SEPI y la Oficina Regional:
·
en 1978 empezaron a trabajar con dos
diócesis de la región, y en 2003 trabajaban ya con 28
·
en 1983 se habían organizado 124
comunidades, y en 2003 había más 700
·
23 diócesis han desarrollado sus
propios planes pastorales, con ayuda del SEPI
·
se han tenido 12 Encuentros Regionales
y 30 Subregionales, organizados por el SEPI, desde 1978
·
los equipos móviles han recorrido más
de 4 millones de millas, al servicio de las diócesis de la región
·
en los diferentes programas formativos
han participado 86.673 líderes, con 583 estudiantes graduados en las Escuelas
de ministerio y 61 que han obtenido Maestría en Ministerio Hispano
·
los jóvenes han tenido una atención
especial, con varios programas dedicados a ellos: Experiencia Cristo, pascua
Juvenil, Curso de Pastoral Juvenil y Escuela para Asesores Adultos
·
Por medio de la Oficina se ha
coordinado la participación de la Región en los Encuentros Nacionales II
(1977), III (1985) y IV (2000)
·
La Oficina y el SEPI han contribuido a
organizar y liderar organizaciones nacionales para el desarrollo del liderazgo
hispano como NCCHM (Consejo Católico Nacional para el Ministerio Hispano), FIP
(Federación de Institutos de Pastoral), la Red Católica Nacional de Pastoral
Juvenil Hispana y la NCAD-DHM (Asociación Católica Nacional de Directores
Diocesanos de Pastoral Hispana)
Una muestra de lo que es la organización de la pastoral hispana en la
región nos lo da la historia de alguna comunidad entre tantas otras, tal como
aparece en el Informe 21 (18 marzo 1989), en el que encontramos como un eco de
los primeros capítulos de los Hechos de los Apóstoles:
“Los antecedentes de nuestra comunidad se remontan
a la exhortación del Papa Pablo VI sobre La Evangelización en el mundo moderno,
a la Carta Pastoral de los obispos norteamericanos sobre la población católica
latinoamericana en los Estados Unidos, que ellos consideran una bendición de
Dios. A estos hechos se suceden tres encuentros de católicos latinoamericanos.
“En el año 1977, el obispo Dossier de Memphis
envió dos delegados al II encuentro celebrado en Washington. Ese mismo año el
obispo Dossier hizo una encuesta de latinoamericanos de la diócesis.
“El Padre McLean fe el primer director espiritual
de la comunidad, quien creó un comité de aproximadamente 12 personas encargadas
de iniciar y guiar a la naciente comunidad. La iglesia “St. Mary” fue ofrecida
por el Padre Bryan Szorady para que pudiera ser usada por la comunidad.
“Los latinoamericanos que respondieron al obispo
en la encuesta fueron convocados a una reunión que fue conducida por el Dr.
Lapuente para determinar qué deseaban para la comunidad. Es esta reunión se
concretó que deseaban:
“En el año 1978 se creó un comité “generador de ideas” con Ramón Mendoza a la cabeza del comité. Este comité sugirió que se necesitaba un local más céntrico y el Padre Gutherie de “Holy Rosary” fue contactado obteniendo de él una respuesta positiva.
“La primera misa en español en “Holy Rosary” se celebró en octubre de 1978 y el sermón lo dio el Padre Jack Ryan. Él estuvo de líder en la comunidad algún tiempo, luego lo fue el padre Sterling Williams, al que le sucedió el Padre Richard Cortese, quien habla español. El fue nuestro guía espiritual por varios años en Holy Rosary.
“St. Michael” fue nuestra iglesia anfitriona de febrero a junio del año 1988. El Padre Brady generosamente nos prestó su ayuda y celebró las misas. En este mismo año 1988 fue nombrado director espiritual de nuestra comunidad el Padre David Knight. El Padre David fue nombrado párroco de la iglesia “Sacred Herat”, y el Padre Wright como asociado, ambos hablan español. En el mes de junio nos trasladamos a la iglesia Sacred Herat, yla comunidad siente esta ventaja de tener esta situación donde nuestro director es también el párroco de la iglesia. Los resultados ya se están dejando sentir. Ha incrementado el número de asistentes, se recaudan más fondos, se hacen más obras, el trabajo se facilita, el entusiasmo es grande. Sentimos que caminamos a la cumbre de la montaña donde nos espera el Señor.”
Más adelante
comenta el autor de estas notas:
“Es importante hacer notar que este año 1988 es un año de gracia para el pueblo latinoamericano católico, pues el Plan Nacional Hispano fue aprobado por unanimidad por los 181 obispos de esta nación.
“Uno de los puntos importantes de este plan es que nos dice que los católicos latinoamericanos debemos integrarnos a la Iglesia católica de este país, es decir debemos intercambiar culturas, para enriquecernos y enriquecer. Este concepto está opuesto al de asimilación, donde los nuevos inmigrantes abandonan su idioma, cultura, valores y tradiciones religiosas”.
Se copia luego la
Constitución de la Comunidad, con sus normas. Interesante lo que se dice en
ella:
“El actual Comité tiene como guía:
1. Al SEPI, centro pastoral para la región del Sureste de los Estados Unidos, el que a su vez es parte de toda la comunidad latinoamericana de esta nación. Su sede está en Miami y el Director Regional es el Padre Mario Vizcaíno.
2. A nuestro Director Espiritual de la Comunidad de Memphis, actualmente es el Padre Knight.
3. La Constitución de la Comunidad.”
Se puede ver el
importante papel que sacerdotes no hispanos han jugado en el origen de la
pastoral hispana en USA. Cada Diócesis, cada Comunidad tiene su propia
historia, y nos ocuparía mucho tiempo y espacio escribir sobre todas ellas.
Aquí sigue otro
ejemplo, tomado del Informe 3 (2 octubre, 1993) significativo porque en él se
ve más claramente la influencia del SEPI en el origen de la comunidad:
HISTORIA
DEL MINISTERIO HISPANO EN ALEXANDRIA, LA
“El
Ministerio Hispano en la Diócesis se remonta al año 1975 cuando se celebró la
primera Misa Hispana para los militares activos y retirados con sus familias en
el área de Leesville y Fort Polk, El Padre Simione, ayudado del Mayor Fajardo,
organizó y celebró esta Misa en la Capilla de la base militar de Fort Polk, con
unas 25 personas, a las cuales, poco a poco, se fueron agregando otras.
“En
1982 el padre Mario Vizcaíno y su equipo del SEPI visitaron la comunidad y
empezaron juntos a pensar sobre estrategias para buscar a los Hispanos de la
Diócesis.
En
1983 los líderes de la comunidad empezaron a tomar parte de los talleres
dirigidos por el SEPI en St. Augustine, Atlanta y Miami con el fin de prepararse
para el III Encuentro Nacional de Hispanos, el cual tuvo lugar en Washington
DC. Allí estuvo presente un grupo de Leesville/Fort Polk acompañado del Padre
Rusell Lemoine; a su regreso de Washington el Padre Lemoine fue asignado por el
Obispo Williams Friend para dirigir el Apostolado Hispano en la Diócesis.
“En
noviembre de 1989 el Obispo Sam G. Jacobs asignó al Padre Pedro Sierra como
Director diocesano de este ministerio, indicándole que su tarea sería buscarlso
Hispanos y formar comunidades, sugiriendo al mismo tiempo algunos lugares;
hasta entonces sólo se conocía la comunidad de Leesville/Fort Polk.
“Acompañado
del Equipo Coordinador de Leesville y apoyado en el gran celo misionero que
bullía en el corazón de cada uno, el P. Pedro emprendió la tarea de visitar
parroquias, campos y tiendas de pueblos
donde se pensaba que había Hispanos. Como sabuesos en cacería, no bajaban la
guardia en la tarea de reconocer expresiones y semblantes de Hispanos; tareas dominicales
que no fueron inútiles; en poco tiempo se vieron los resultados.
“El
10 de diciembre y con puro sabor mexicano se celebró la primera Misa en Español
en la comunidad de St. Anne, Old River, y justamente en honora Nuestra Señora
de Guadalupe; el párroco era el P. Thomas Miller, hombre de gran carisma, que
al no hablar español usaba el corazón para comunicarse con los Hispanos.
“El
7 de enero de 1990 nació otra comunidad en Columbia. El P. Pedro, Pablo Vélez y
Julio Vázquez en una tienda de abarrotes buscando Hispanos, encontraron un grupo
de mexicanos, quienes se mostraron muy temerosos pues creían haberse encontrado
con “la Migra”. Vencido el miedo por la identificación del “padrecito” se
fueron a casa a recibir la visita; la “traila” en muy mal estado sirvió, no
obstante, como sede de la primera reunión en la cual se acordó tener la primera
Misa el 24 de enero en la iglesia de St. John. La reunión se clausuró con una
celebración de la Palabra, que iluminó y calentó el lugar y el corazón de
aquellos solitarios emigrantes; era el día de la Epifanía del Señor.
“El
14 de enero se celebró la primera Misa en español para la comunidad de
Alexandria/Pineville en la iglesia del Sgdo. Corazón de Jesús, cuyo párroco
Monseñor Henry Beckers dio una calurosa acogida. A causa del horario se decidió
trasladar esta Misa al salón de reuniones de la Curia en septiembre del mismo
año y luego en julio de 1991 se trasladó a la iglesia de Santa Rita por la
bondadosa invitación del Padre Bruce Miller.
“La
comunidad de Forest Hill tuvo la primera Misa en St. Louis, Glenmora, el 17 de
marzo de 1991. Fue suspendida en agosto debido a una gran baja en la
asistencia.
“Resumiendo:
en los cuatro primeros meses de 1990 con arduo trabajo se establecieron cuatro
comunidades nuevas en la Diócesis, siendo estas Alexandria, Columbia, Forest
Hilly Old River, además de Leesville que fue la pionera en este apostolado.
“El
25 de agosto de 1991 se celebró la Primera Asamblea Diocesana de la cual
salieron las prioridades que fundamentan el presente Plan Pastoral.”
5. El SEPI (Instituto Pastoral del
Sureste)
Sobre las
actividades del SEPI se comienza a hablar en el tercer informe del Director a
la Comisión, de enero 1980. En los informes cuarto y quinto, se sigue
informando. A partir de la sexta reunión de la Comisión (New Orleans, 5 de
diciembre de 1981) las actividades del SEPI se presentan en un informe aparte.
A partir de 1989 se presentan de nuevo en el mismo informe de la Oficina,
aunque en una sección propia.
El SEPI se inauguró
el 11 de junio de 1979, con un curso sobre Principios de Pastoral Hispana que
duró hasta el 23 del mismo mes. Participaron en este primer curso unas 70
personas, y los profesores fueron los PP. Virgilio Elizondo (del MACC de San
Antonio), Casiano Floristán (del Instituto de Pastoral de Madrid), Agustín
Román (obispo auxiliar de Miami) y Mario Vizcaíno. Pablo Sedillo, el Secretario
Nacional para el Ministerio Hispano, acudió a la inauguración. Ese mismo año,
del 30 de julio al 19 de agosto se dio un curso intensivo de español a una
veintena de estudiantes anglos de todo el país. Y los días 28 a 30 de
septiembre se tuvo en Atlanta un curso sobre Comunidades Eclesiales de Base y
Evangelización. En total, para las estadísticas futuras, este primer año de
actividad del SEPI se dan tres cursos, y participan 102 alumnos.
Las clases se daban
en locales de la Escuela Secundaria San Brendan, dependiente del Seminario
Menor Diocesano. Pronto se inician gestiones para encontrar un local propio
para el SEPI y la Oficina Regional. Hacen falta locales para las clases,
oficinas más amplias y lugar para alojar a los estudiantes que hacen los cursos
en régimen de internado. Provisionalmente se consiguen unos locales en una
casita frente al Seminario Menor. En el año 1994, por fin, se pueden estrenar
los locales nuevos del SEPI, los actuales, aunque las obras no se completan
(con el salón, el claustro y todas las habitaciones) hasta unos años más tarde,
en 2003.
.
Los Cursos de
Maestría